El pasado miércoles murió a los 98 años, por causas naturales, la legendaria actriz Ann Blyth. Icono del Hollywood clásico durante las décadas de los 40 y los 50, también fue una prestigiosa cantante de ópera, y en una época más tardía hizo sus pinitos en la publicidad.También obtuvo una nominación al Oscar por uno de sus primeros papeles en el cine: apenas había contado con un par de roles secundarios cuando la mismísima Joan Crawford se fijó en ella durante las pruebas de cásting de Mildred Pierce.La película de Michael Curtiz que conocimos en España como Alma en suplicio fue la gran lanzadera de Blyth. Ocurrió en 1945 y consiguió la nominación por interpretar a la malvada hija en la ficción de Crawford.Mientras que Crawford sí consiguió el Oscar, Blyth se tuvo que conformar con la candidatura, acaparando eso sí los focos de la gala al aparecer vestida con un corsé, luego de un grave accidente de trineo que le había fracturado la columna vertebral. Igualmente, a partir de entonces Blyth fue una grande de Hollywood.Dos años después interpretó a la pareja de Burt Lancaster en Fuerza bruta de Jules Dassin, para en 1948 interpretar a la sirena que enamoraba a William Powell en Domador de sirenas. Fue el año en que le dio la réplica a Charles Boyer en Venganza de mujer, protagonizando a continuación Huracán. El cambio de década la encontró poniéndose a las órdenes de Douglas Sirk en Tempestad en la cumbre, para sacar partido por fin a sus habilidades musicales en El gran Caruso.Para este biopic del cantante Enrico Caruso (interpretado por Mario Lanza), Blyth puso rostro a su pareja, e interpretó la clásica canción The Loveliest Night of the Year. Más tarde en 1952 protagonizó con Gregory Peck y Anthony Quinn El mundo en sus manos, de Raoul Walsh, y volvió a probar suerte en el cine musical con Un extraño en el paraíso, dirigida por los especialistas en el género Vincente Minnelli y Stanley Donen.Uno de sus últimos trabajos fue nuevamente para Michael Curtiz, protagonizando junto a Paul Newman en 1957 Para ella un solo hombre. A partir de ahí Blyth fue espaciando paulatinamente sus trabajos en el cine, de forma que alrededor de los 60 ya estaba completamente retirada. Tuvo eso sí una especie de regreso en los 70, gracias a convertirse en el rostro de varios anuncios de bollería.