CineEl carisma y gracia de Milly Alcock no pueden contra una pel�cula fea, oscura, cargante y tan esforzadamente simp�tica y bondadosa que da sudoresMilly Alcock en un momento de Supergirl.Actualizado Jueves,
junio
19:41Ser superh�roe con superpoderes, supergracia y superchistes no te libra de supersufrir. Ellos est�n ah� d�ndolo todo por putodefender el universo, pero tienen sus traumas, sus neurosis y sus hipotecas a inter�s variable. Grave error. En realidad, y como met�fora de la arrogancia paternalista, el planteamiento es brillante. Es un poco la misma actitud del maltratador que se arranca con un "m�s me duele a m�" en pleno furor. O el de la potencia colonizadora que culpa al precio de los aranceles de la brutalidad de sus modos explotadores. No les entendemos, ellos venga a generar riqueza y nosotros quej�ndonos. Supergirl, digamos, est� ah�. La mujer recupera para el g�nero, si es que alguna vez dejo de ser as�, el argumento de lo doloroso (eso sin tener en cuenta la carga de responsabilidad) que puede resultar disponer de todos los privilegios imaginables, consciente como es de que solo con la indefensi�n o fragilidad se hacen amigos. Pero en vedad, lo �nico que tiene que ofrecer es la misma ensalada de hostias (con perd�n) de todos los d�as a la hora de comer.Craig Gillespie, en verdad, cumple con su cometido. La idea de la pel�cula no es otra que insistir en los modos alegremente gamberros y desprejuiciadamente tontorrones que trajera a la marca James Gunn en su particular revisi�n del mito el a�o pasado. La mujer de acero, que ya hiciera su aparici�n en la pel�cula de su primo, vive en una galaxia demasiado lejana incapaz de digerir el trauma (siempre hay uno) de ver c�mo su planeta saltaba por los aires con sus padres dentro. T�ngase en cuenta que, si su familiar fue criado en Kansas por unos padres adorables y muy americanos, ella ha crecido sola entre todo tipo de criaturas raras extraterrestres y, lo peor, no-americanas. Ah� hay otra met�fora. De borrachera en borrachera y acompa�ada de su perro, ella vive libre pero encadenada a sus pesares y siempre a la espera de un motivo que d� sentido a su vida, a su legado, a su condici�n de, en efecto, Supergirl. Tranquilos, no tardar� en aparecer un villano cruel y exageradamente machista (eso es as�) dispuesto a devolver las cosas a su sitio y putodefender la franquicia, que es de lo que se trata.La estrategia de Gillespie consiste b�sicamente en ofrecer lo contrario. Toda la luminosidad ingenua del personaje ortodoxo es transformada en simple, llana y exagerada oscuridad. La iron�a ahora es cinismo y los zumos de fresa, vodka sin mezclar. La idea es jugar a los contrastes acercando a la protagonista a un Mad Max de palo poblado de criaturas retorcidas, aviesas y babeantes compradas en los saldos de Star Wars y Warcraft. Eso s�, sin perder el sentido del humor. El problema es que la intenci�n es tan evidente que, cumplida la protocolaria presentaci�n, la pel�cula apenas ofrece nada m�s que la ritual transformaci�n del personaje de la mano de una sucesi�n casi interminable de escenas de acci�n tan poco sorprendentes como chuscas. Y todo ello salpimentado con flashbacks de una gravedad impostada esencialmente triste. Sobre la lectura feminista, que se aplaude, solo decir que se encuentra tan subrayada que acaba por resultar, como poco, sospechosa. Eso o tan falsa como el lamento del explotador del principio. Nos pongamos como nos pongamos, Supergirl es una pel�cula fea y es una pel�cula cargante. Pero no todo es naufragio. La protagonista, Milly Alcock, demuestra en todo momento estar muy por encima de su mucho furor autodestructivo y el perro desastre sigue siendo muy simp�tico en cada uno de sus desastres. �Alguien puede parar ya esto?—Direcci�n: Craig Gillespie. Int�rpretes: Milly Alcock, Matthias Schoenaerts, Eve Ridley, Jason Momoa. Duraci�n: 110 minutos. Nacionalidad: Estados Unidos.











