Togo no entiende de emergencias ni de protocolos. Para él, todo es un juego: una orden, una zona que batir y el objetivo de encontrar a alguien con vida. Pero detrás de todo ello hay años de entrenamiento, una complicidad absoluta con su guía y una capacidad que ninguna tecnología ha conseguido igualar. "A día de hoy no hay nada, ninguna máquina ni ningún tipo de sistema, que sea más rápido que la nariz de un perro para localizar a una persona", resume a 20minutos Rubén Bosch, bombero de la Comunidad de Madrid y dueño del can.Este perro de búsqueda y rescate tiene cinco años y es un cruce de pastor alemán con pastor belga malinois, conocido como malimán, empleado a menudo para trabajos operativos en cuerpos de Policía, Ejército y grupos de rescate. "Trabajo con él desde que tiene dos meses y medio, que es cuando viene a casa", señala Rubén. Desde entonces, ambos forman un binomio inseparable: él, bombero, y Togo, su fiel compañero que le acompaña en algunas emergencias.La más reciente está aconteciendo ahora mismo, ya que Rubén y Togo forman parte del Equipo de Emergencia y Respuesta Inmediata (Ericam) de la Comunidad de Madrid que ha sido desplazado a Venezuela para participar en las tareas de recate tras los dos terremotos que sacudieron el país en la madrugada de este jueves."Togo está entrenado para la búsqueda de personas vivas en escombros y en grandes áreas", detalla el bombero, al añadir que puede intervenir tanto en derrumbes, terremotos o explosiones, así como en la búsqueda de personas desaparecidas en el campo. "Por ejemplo, estuvimos trabajando en la DANA de Valencia de 2024, en la explosión de gas de Vallecas del año pasado y hemos estado en Italia trabajando también en maniobras internacionales", comenta.Así, en un derrumbe, por ejemplo, su misión es revisar el área antes de que los profesionales entren en una zona peligrosa y señalar mediante el ladrido si detecta a una víctima con vida. "La información que da un perro como Togo puede condicionar el ritmo de toda la intervención", asegura Rubén. En este sentido, si no ladra, los bomberos pueden trabajar con una intensidad distinta y, si marca, se actúa con más precisión, más cuidado y con más urgencia.En un siniestro local, Togo puede batir una zona delimitada en apenas cinco, seis o siete minutos, mientras que en grandes áreas, los turnos pueden alargarse hasta unos 20 minutos. Además, en el escombro la situación es un poco más complicada: "Hay elementos que cortan, se mueven y obligan al perro a saltar, equilibrarse y concentrarse en un entorno inestable".Togo y Rubén forman parte del equipo de Emergencia y Respuesta Inmediata de la Comunidad de Madrid (ERICAM), un grupo de voluntarios especializados en catástrofes dentro y fuera de España, como bomberos y sanitarios. "Esto lo hacemos de manera voluntaria, no tengo ningún tipo de remuneración", cuenta el bombero, quien explica que, en la comunidad, los equipos de búsqueda con perros no están integrados dentro de bomberos.Una semana normal de instrucción puede comenzar con entrenamiento físico el lunes, continuar con obediencia el martes, búsqueda en grandes áreas el miércoles, descanso el jueves, otra sesión física el viernes, descanso el sábado y búsqueda en escombros el domingo. No obstante, las condiciones meteorológicas y otras situaciones pueden cambiar el calendario.Togo es el quinto perro de búsqueda y rescate de Rubén. El primero que entrenó fue Trancos, un cocker, hace casi 20 años. Dos décadas después, este bombero continúa en la misma disciplina para seguir ayudando en esas emergencias que requieren de un olfato especial.Envíanos tu 'Pasaporte mascota' y preséntanos a tu amig@¿Quieres presentarnos a tu mascota? Desde Animaleros invitamos a los lectores de la comunidad a que nos envíen sus propios testimonios y nos presenten a sus animales de compañía en 'Pasaporte mascota', un espacio abierto a historias cotidianas que reflejan el vínculo entre personas y mascotas. Las mejores historias serán publicadas en 20minutos.