El Gobierno está decidido a incrementar la participación de las empresas españolas en la asistencia a Ucrania, que suma ya más de cuatro años defendiéndose de la ofensiva que Rusia lanzó contra su territorio en febrero de 2022. Bruselas anunció hace un año la puesta en marcha de un Fondo Europeo para la Reconstrucción de Ucrania, y en septiembre el Ejecutivo reaccionó con la creación de la Oficina Española para la Reconstrucción de Ucrania. Desde entonces también se ha aprobado una modificación temporal del Fondo para la Internacionalización de la Empresa Española (FIEM) con el fin de habilitar dos líneas con 100 millones de euros cada una (una reembolsable y la otra no reembolsable) para financiar proyectos empresariales en el país de Europa del Este. Para cerrar esa primera aproximación, el Ministerio de Economía ha organizado un encuentro empresarial que se celebrará en Kiev los próximos 14 y 15 de julio. El objetivo de la cita, que presidirá el ministro y vicepresidente primero, Carlos Cuerpo, es contar las oportunidades existentes en sectores como la energía, las industrias estratégicas (defensa o materias primas), el transporte ferroviario o la digitalización. “Asistirán 50 empresas españolas, pero podríamos haber llegado fácilmente a las 70″, recalca Clara Guzmán, directora de la Oficina Española para la Reconstrucción de Ucrania, en declaraciones a EL PAÍS. Con una dilatada experiencia como consejera en las oficinas económicas y comerciales de España en el extranjero, Guzmán considera que es un momento idóneo para que las empresas españolas incrementen su participación en Ucrania, donde tradicionalmente han tenido una presencia marginal. Esto las coloca en una situación de desventaja frente a las firmas de otros países como Francia, Alemania o China, en un escenario de máxima ebullición de licitaciones y asignaciones presupuestarias. “Antes de 2019 apenas estaban Inditex, Acciona y un par de empresas de la construcción. Ahora se están repartiendo los fondos, se están asignando proyectos, se está diseñando el futuro mapa eólico para ver dónde van los parques o se está decidiendo por dónde van a ir las líneas de tren o si van a ser de alta velocidad o de cercanías", subraya la economista del Estado.Guzmán cree que existe un gran desconocimiento entre las empresas españolas sobre Ucrania. “Es un país que está en una situación económica, política y social absolutamente particular. Están en guerra, pero tú llegas a Kiev [estuvo hace dos semanas] y todo el mundo trabaja, entra y sale. Hay toque de queda, pero la gente sale a cenar y va a los bares. Hay actividad económica. El PIB está creciendo al 2% y siguen siendo uno de los mayores exportadores de cereal del mundo. Todas las infraestructuras ligadas a esa industria, como líneas de transporte, trenes o carreteras, funcionan”. La directora de la Oficina para la Reconstrucción de Ucrania remarca que la zona en guerra está en la frontera con Rusia, bastante alejada de la capital, que es donde se concentra el 70% del PIB del país (que es aproximadamente la mitad del de España). Pero en cualquier caso, el proceso de reconstrucción será total en todo el territorio ucranio: “Todo lo tienen que volver a montar y lo que tienen antiguo lo tienen que arreglar”, resume.El primer proyecto financiado con cargo a la nueva línea del FIEM es de la vasca Tria, está dotado con 5,4 millones y busca proveer tecnología que permita el cambio de ancho de vía automático en trenes de mercancías. Supone firmar un contrato con el gestor ferroviario nacional ucranio, que emplea a 250.000 personas. “Esperamos que de aquí a verano vamos a firmar otros tres”, dice Guzmán, quien cree que uno de los elementos que ha impulsado el atractivo de estos fondos “ha sido el hecho de que ambas líneas [la reembolsable y la no reembolsable] se pueden utilizar para financiar proyectos”. Antes solo la primera podía tener ese uso. También ha ayudado que se admitan garantías de otras Administraciones, además de la central, para avalar financiación, que ha exigido una modificación del reglamento del FIEM que ha entrado en vigor este jueves. “Las municipalidades o las regiones son entidades que tienen capacidad de endeudamiento y de operar, ya que deciden y otorgan licencias en el suministro del agua, el reciclado de basuras o las escuelas”, defiende la economista.En cualquier caso, la directora de la Oficina Española para la Reconstrucción de Ucrania destaca que el próximo encuentro empresarial no es una operación comercial para vender productos o buscar distribución. “De hecho, no llevamos fabricantes de máquinas, llevamos ingenierías que quieren parques eólicos, empresas interesadas en contratos de seguridad y doble uso e incluso tres compañías muy grandes del área de agritech [agricultura y tecnología]. Esa composición refleja un cambio en el perfil de los exportadores en busca de nuevas oportunidades”.