Libre de marcaQuien no se dedica al �mbito educativo carece de herramientas para radiografiar y evaluar el panorama. El sistema est� dopado y deformadoAraba PressActualizado Jueves,

junio

22:39Audio generado con IAM�s del 95% de los alumnos de bachillerato supera la selectividad. Es un dato muy llamativo y, sin embargo, no parece sorprendernos; al contrario, nos complace. Genera una burbuja que desfigura la realidad de nuestra educaci�n y perjudica a los mejores estudiantes. Tambi�n sorprende que, siendo los ex�menes distintos seg�n las regiones, los resultados no var�an demasiado entre ellas. Como si las autonom�as estableciesen t�citamente un c�rtel educativo para no desentonar en los rankings. Como si el af�n, talento, empe�o o constancia estuvieran perfecta y milim�tricamente repartidos por centros y geograf�a. La distorsi�n -que encubre diferencias socioecon�micas- se traslada a la Universidad: algunos alumnos comienzan sus estudios a una distancia sideral de conocimiento en relaci�n con otros compa�eros de clase, que han obtenido notas de acceso similares. Algo pasa.La burbuja no se limita a la selectividad; viene de abajo y escala hacia arriba. Los colegios con carencias docentes o cuyos alumnos tienen circunstancias sociales particulares bajan el nivel educativo pero inflan las notas de bachiller para que, haciendo media con la selectividad, sus escolares accedan a la Universidad en pie de igualdad. Entonces se puso un parche que ya se ha agujereado: se multiplic� la oferta de grados con itinerarios y programas parecidos; todos los alumnos cab�an en alguno. La burbuja segu�a engordando. Quien no se dedica al �mbito educativo carece de herramientas para radiografiar y evaluar el panorama. El sistema est� dopado y deformado.Los alumnos que reciben un empuj�n en su colegio consiguen su pupitre universitario. Aunque lo hacen en desventaja respecto de los estudiantes con notas validadas por sus conocimientos. No habr�a que preocuparse tanto si adquiriesen conciencia de la situaci�n. Pero el camino ha sido llano y suelen tolerar mal los riscos que aparecen. En los primeros cursos universitarios se rebajan los contenidos para igualar a los estudiantes. Otra vez se perjudica a los mejores. Algunos grados, sobre todo de Letras, se deval�an. Los t�tulos son dif�cilmente homologables en el mercado del m�rito y cotizan a la baja por la influencia de la equidad mal entendida, o sea, la ideolog�a. Llegados a este punto, cada grado universitario podr�a ofrecer dos modalidades: uno, arc�dico, pastoril... y desidioso, que proh�ba suspender; otro, pragm�tico y prosaico, que permita rentabilizar el esfuerzo y disfrutar de alcanzar la meta.