NoticiaCon 224 estaciones distribuidas en todo el territorio, la Red Sismológica Nacional monitorea de manera permanente la actividad sísmica.El Servicio Geológico Colombiano asegura que no es posible predecir un terremoto, pero sí reducir sus impactos mediante construcción sismo resistente, prevención y vigilancia permanente. Foto: César Melgarejo- EL TIEMPOPERIODISTA DE MEDIOAMBIENTE Y SALUD25.06.2026 17:38 Actualizado: 25.06.2026 17:56
Las imágenes de edificios derrumbados, calles cubiertas de escombros y miles de personas buscando a sus familiares entre los restos de viviendas destruidas han puesto a Venezuela en el centro de la atención mundial. Los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 ocurridos el 24 de junio dejaron al menos 188 muertos y una emergencia humanitaria de enormes proporciones. Pero la tragedia también ha despertado inquietudes en Colombia, un país que comparte con su vecino no solo una frontera de más de 2.200 kilómetros, sino también la condición de estar ubicado en una región altamente sísmica. LEA TAMBIÉN ¿Podría ocurrir algo similar en territorio colombiano? La respuesta de los expertos es que los terremotos forman parte de la realidad geológica del país. De hecho, el Servicio Geológico Colombiano registra en promedio unos 2.500 sismos cada mes, una cifra que revela la intensa actividad que se desarrolla bajo tierra, aunque la mayoría de estos eventos no sean percibidos por las personas.Los terremotos de Venezuela son uno de los mayores desastres naturales recientes del país vecino. Foto:AFPComprender por qué ocurre este fenómeno, cómo se monitorea y cuáles son las zonas más activas del territorio ayuda a dimensionar el riesgo y la importancia de la preparación frente a una amenaza que, como lo demuestra hoy Venezuela, puede cambiar la vida de millones de personas en cuestión de segundos.De acuerdo con el Servicio Geológico Colombiano, la elevada frecuencia de temblores en el territorio nacional se explica por la configuración geológica y tectónica del país. Colombia se encuentra en una zona donde convergen tres importantes placas tectónicas: la Nazca, la Sudamericana y la Caribe. El movimiento constante de estas estructuras genera deformaciones y rupturas en la corteza terrestre que producen liberaciones súbitas de energía, conocidas como sismos.Aunque los movimientos sísmicos pueden originarse también por actividad volcánica o incluso por algunas actividades humanas, la principal causa de los temblores en Colombia está relacionada con la dinámica tectónica. LEA TAMBIÉN El monitoreo permanente de esta actividad está a cargo de la Red Sismológica Nacional de Colombia (RSNC), operada por el Servicio Geológico Colombiano desde el 1 de junio de 1993. Esta red cuenta actualmente con 224 estaciones sísmicas y acelerométricas distribuidas en diferentes regiones del país para vigilar de manera continua el comportamiento del subsuelo.En Venezuela se cuentan hasta ahora más de 30 mil deaparecidos por los dos sismos registrados. Foto:AFPCada estación transmite información mediante sistemas satelitales, celulares o de internet hacia el centro principal de procesamiento ubicado en Bogotá. Allí, especialistas verifican los datos para determinar si efectivamente ocurrió un sismo y calculan parámetros fundamentales como su ubicación, profundidad y magnitud.Gracias a este sistema, cuando ocurre un evento sísmico, el primer reporte oficial puede estar disponible en aproximadamente tres minutos. Posteriormente, cerca de siete minutos después, se publica un boletín actualizado revisado por analistas del Servicio Geológico Colombiano.Los instrumentos utilizados para este monitoreo incluyen sismómetros de banda ancha, capaces de registrar una amplia gama de frecuencias sísmicas, y sismómetros de corto período, especializados en detectar determinados tipos de señales. A ellos se suman acelerómetros que permiten medir la aceleración del suelo durante eventos de gran magnitud. LEA TAMBIÉN Uno de los datos que más llama la atención es la cantidad de movimientos sísmicos que se producen cada mes en Colombia. El SGC estima que pueden registrarse alrededor de 2.500 eventos mensuales. Sin embargo, la mayoría son tan pequeños o tan profundos que no son percibidos por las personas.Los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 ocurrieron el 24 de junio. Foto:Buena parte de esta actividad se concentra en un lugar muy particular: el Nido Sísmico de Bucaramanga, ubicado debajo del municipio de Los Santos, en Santander. Según el Servicio Geológico Colombiano, esta zona representa aproximadamente el 60 por ciento de la sismicidad que ocurre en el país.Se trata de una región considerada excepcional a nivel mundial debido a la enorme cantidad de sismos que se producen diariamente dentro de un volumen relativamente pequeño del subsuelo. Los hipocentros de estos movimientos suelen localizarse a profundidades cercanas a los 150 kilómetros.Los expertos explican que no todos los sismos representan el mismo nivel de riesgo. La peligrosidad de un evento depende de factores como la magnitud, la profundidad, la distancia al epicentro, las características geológicas del terreno y la vulnerabilidad de las edificaciones.La magnitud corresponde a la energía liberada por el sismo en su punto de origen y actualmente se calcula mediante métodos más precisos que la tradicional escala de Richter. De hecho, el SGC aclara que hoy lo correcto es hablar de “sismos de magnitud determinada” y no de “grados Richter”.Viviendas dañadas tras el terremoto en Catia La Mar, estado de La Guaira, el 24 de junio. Foto:AFPPor otra parte, la profundidad también desempeña un papel fundamental. Un sismo superficial, con una fuente cercana a la superficie terrestre, suele generar mayores impactos que uno profundo con la misma magnitud.El monitoreo sísmico no solo depende de la tecnología. Desde octubre de 2009, el Servicio Geológico Colombiano complementa sus análisis mediante el sistema Sismo Sentido, una herramienta que permite a los ciudadanos reportar cómo percibieron un temblor y qué efectos observó en su entorno.Esta información es utilizada para calcular la intensidad del sismo, una medida cualitativa que describe los efectos observados en personas, edificaciones, objetos y elementos naturales. Entre más reportes recibe la entidad, más precisa resulta la estimación de los impactos. LEA TAMBIÉN Pese a los avances tecnológicos, el Servicio Geológico Colombiano insiste en que todavía no existe un método científicamente comprobado para predecir cuándo ocurrirá un sismo ni cuál será su magnitud. Por ello, la principal estrategia para reducir los riesgos sigue siendo la prevención.La entidad señala que la construcción de edificaciones sismo resistentes, el reforzamiento de estructuras existentes, la planificación urbana adecuada, la educación ciudadana y la preparación mediante simulacros continúan siendo las herramientas más efectivas para disminuir los efectos de un terremoto.EDWIN CAICEDOPeriodista de Medioambiente y Salud@CaicedoUcros Sigue toda la información de Vida en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.









