Hay una imagen que resume mejor que cualquier cifra lo que fue el doble terremoto que sacudió Venezuela el miércoles 24 de junio: un vecino de Caracas se filmó a sí mismo bajando las escaleras de su edificio mientras escapaba. A medida que desciende piso a piso, la cámara muestra el deterioro creciente de la estructura: primero algunas grietas, después cascotes, luego paredes desgarradas y escombros sobre el suelo. Al llegar abajo, solo atina a decir: "Qué locura esta mierda, acabó con el edificio".

El sismo que vio nacer ese video fue en realidad un doblete: dos terremotos separados por apenas cuarenta segundos, con magnitudes de 7,1 y 7,2 según el Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS). El epicentro se ubicó en las inmediaciones de Morón, municipio costero del estado Carabobo, a unos 168 kilómetros de Caracas y a una profundidad de entre 10 y 13 kilómetros. Al ser superficiales, ambos sismos amplificaron su efecto destructivo.

La zona más golpeada fue el municipio de Montalbán, en Carabobo, con colapsos totales de viviendas y personas atrapadas bajo escombros. En Caracas, barrios como Los Palos Grandes y Altamira registraron derrumbes de edificios. El aeropuerto de Maiquetía sufrió daños visibles. Miles de personas permanecieron en la calle, sin atreverse a regresar ante el aviso de réplicas. El balance fue de al menos 164 muertos y más de 700 heridos.