Jueves por la mañana en la plaza del Ayuntamiento de Puerto Serrano. El pueblo de la Sierra de Cádiz, de 6.800 habitantes, hace lo propio de un día de finales de junio: la terraza de la principal cafetería de la localidad está hasta la bandera; el consistorio, repleto de vecinos entregando documentación para una bolsa de empleo; los más mayores, en los bancos cobran la pensión extra. Todo se tuerce en torno a las 9.50, cuando el Malos Pelos, un delincuente habitual, irrumpe en uno de los bancos con una escopeta recortada. Se lleva el efectivo en una bolsa, pero en la huida del atraco, dos policías locales le salen al paso. Él abre fuego contra ellos, alcanza a uno y otro repele el ataque con un disparo. El supuesto ladrón camina apenas unos pasos y cae fallecido en el suelo. La escena que ha truncado la anodina normalidad de un jueves cualquiera aún conmociona en el pueblo por “lo que podría haber pasado”, como repite una fuente conocedora de los hechos que pide anonimato. Y, sobre todo, ha abierto una investigación judicial, ahora bajo secreto, de lo ocurrido. Por ahora, la principal hipótesis es que ese disparo de uno de los policías locales, realizado al tren inferior del atracador, le alcanzó en una arteria vital y le provocó la muerte. “La actuación policial ha sido impecable, dentro de lo que marca el protocolo policial en estos casos”, defiende la misma persona del pueblo que cierra filas con los agentes. La patrulla de los dos policías se personó en la plaza del pueblo pocos minutos después de que unos vecinos le diesen la voz de alarma. Habían visto a un hombre entrar con la cara embozada y una escopeta con los cañones recortados en una de las sucursales de la plaza del Ayuntamiento, la de La Caixa. Los hechos ocurrieron con velocidad, tal y como se aprecia en dos vídeos grabados por testigos en el lugar, a los que ha tenido acceso EL PAÍS. En uno de ellos, se aprecia cómo el atracador, vestido con una sudadera celeste, huye mientras dispara y cómo le encañona uno de los policías. En una segunda grabación se oye hasta aproximadamente 20 detonaciones de lo que parecen disparos, mientras los vecinos se preguntan extrañados lo que está ocurriendo. Las dos secuencias viralizadas no muestran el momento en el que el supuesto ladrón cae al suelo, algo que sucedió apenas unos segundos después de que el policía le disparase “en el tren inferior”, como ha explicado la Guardia Civil de Cádiz, que se ha hecho cargo de la investigación. Hasta el lugar de los hechos se han desplazado investigadores de la Policía Judicial del Instituto Armado y los agentes del servicio de criminalística de la misma institución han estado recabando pruebas en la zona hasta pasadas las cinco de la tarde, según apunta la misma fuente. En esa refriega también ha resultado herido uno de los dos policías locales, a los que le alcanzó uno de los disparos del atracador. El agente, que tuvo que ser trasladado al hospital de Villamartín, no ha sufrido heridas de gravedad, gracias a que la bala le impactó sobre su chaleco antibalas. El Consistorio, gobernado por Izquierda Unida, ha emitido un escueto comunicado en el que ha defendido la actuación de sus policías: “El Ayuntamiento de Puerto Serrano respalda pública y privadamente a sus agentes de Policía”. Además, han explicado que tanto la escopeta del atacante, como la bolsa del dinero que consiguió robar de la sucursal ya se están “a disposición de las diligencias policiales”. El fallecido es un vecino del pueblo, cercano a los 60 años de edad, con diversos antecedentes policiales y problemas de drogadicción. “Tenía historial delictivo y ha estado varias veces en la cárcel. Es un superviviente de la epidemia del caballo de los años 80”, apunta la misma persona del pueblo. Esa propensión a ser conocido por los agentes le había llevado a tener el sobrenombre de Malos Pelos, un mote por el que era conocido en la localidad. No es la primera vez que los policías de Puerto Serrano —un pueblo humilde conocido por sus trabajadores temporeros— sufren de forma directa un ataque con violencia en el ejercicio de su trabajo. En 2015, el agente Juan Cadenas perdió un ojo después de un episodio violento perpetrado por un clan local ya desparecido, el de Los Cachimba. El policía sufrió la agresión después de detener a uno de sus integrantes por conducción temeraria. Ya en la jefatura, varios integrantes del grupo se acercaron hasta el lugar y agredieron al trabajador con un cristal que le provocaron cortes de gravedad en la cara y el cuello que estuvieron a punto de acabar con su vida.