Hace cuatro años, la Convención Bautista del Sur (SBC) recibió un informe trascendental en el que se afirmaba que los máximos dirigentes de la confesión protestante más grande del país llevaban mucho tiempo restando importancia a las denuncias de abusos sexuales por parte del clero, intimidando a las víctimas y obstaculizando las reformas.La asamblea anual de 2022 de la convención aprobó una resolución en la que se pedían disculpas a las víctimas de abusos, mencionando a varias de ellas por su nombre. Además, autorizó una serie de reformas que incluían la creación de una base de datos con los trabajadores de la Iglesia contra los que pesaban acusaciones creíbles.Parecía marcar un momento de reflexión dentro de la SBC, en consonancia con los movimientos más amplios #MeToo y #ChurchToo, así como un reconocimiento de que los abusos sexuales por parte del clero se extendían mucho más allá del sonado escándalo de la Iglesia católica. Sin embargo, destacados supervivientes y defensores han dejado en gran medida de intentar impulsar cambios en la SBC tras ser testigos de lo que consideran unos esfuerzos cada vez más vacilantes en favor de la reforma.Y ahora, una versión contraria ha llegado a las más altas esferas de la dirección de la convención. Destacados miembros de la Convención Bautista del Sur defienden la opinión de que, aunque se han producido abusos sexuales en la SBC, estos nunca alcanzaron un nivel de “crisis”.Abusos sexuales se han politizadoEl recién elegido presidente de la SBC, el pastor de Florida Willy Rice, ha calificado el informe de 2022 elaborado por la consultora Guidepost Solutions como una “caza de la perdiz”. Rice afirmó que algunas personas, por motivos políticos, “utilizaron” el tema como arma contra esta gran denominación conservadora.El pastor de una megaiglesia de Texas, Jack Graham, expresidente de la Convención Bautista del Sur (SBC), también negó que hubiera habido jamás una “crisis sistémica de abusos sexuales” en la denominación. (Gerald Herbert)“Todo esto no ha sido más que un engaño imprudente que nos ha costado no solo millones de dólares, sino también un daño incalculable a nuestro testimonio”, publicó recientemente Graham en la red social X, en alusión a las costosas demandas judiciales y al impacto en la reputación de la SBC.Para los supervivientes, esas palabras resultan traumáticas, pero no les sorprenden.“Todos aquellos que nos vieron liderar la reforma también nos vieron sufrir ataques verbales, difamaciones, acoso y, al final, ser descartados”, publicó en X la superviviente Tiffany Thigpen. Asistió a la reunión anual de 2022 para defender la reforma, pero ha evitado las reuniones recientes.Rice afirmó que las iglesias deberían impartir formación sobre la prevención del abuso, denunciar “cualquier indicio de actividad ilegal a las autoridades competentes” y atender a las víctimas.“La iniciativa de reforma en materia de abusos sexuales se utilizó sin duda como arma, al igual que se utilizó como arma el movimiento #MeToo en la cultura laica”, afirmó Rice. Estableció una comparación con las acusaciones de agresión sexual contra el juez del Tribunal Supremo de Estados Unidos, Brett Kavanaugh, quien las negó y las calificó de motivadas políticamente.Rice afirmó que las iglesias, al igual que otras organizaciones dedicadas a los jóvenes, han aprendido mucho sobre este tema.“En la medida en que ha habido ocasiones en las que las iglesias o instituciones bautistas no han gestionado adecuadamente los casos de abuso, eso ha perjudicado nuestro testimonio”, reconoció Rice en una rueda de prensa celebrada al término de la reunión anual de la SBC a principios de este mes en Orlando, Florida. “Nos hemos esforzado mucho durante los últimos años por corregir esa situación”.El rechazo a considerar el abuso sexual como una crisis —una visión que antes era marginal en la SBC— se está convirtiendo cada vez más en la corriente dominante. El único rival de Rice para la presidencia de la SBC, Josh Powell, adoptó una postura similar.Rice fue elegido en una reunión anual en la que los delegados también aprobaron una prohibición constitucional de que las iglesias de la SBC cuenten con pastoras, una medida que deberá ratificarse el año que viene.No persiguen ningún objetivo políticoChrista Brown —superviviente de abusos sexuales por parte de un pastor de la SBC y defensora desde hace mucho tiempo de las reformas— afirmó que, si alguien estaba politizando la cuestión de los abusos, eran las personas implicadas en las luchas de poder de la SBC, y no las víctimas.“Para las víctimas de abusos sexuales por parte del clero, nunca ha habido nada que ganar al dar a conocer su caso. Al contrario, casi siempre conlleva un alto coste personal”, afirmó por correo electrónico. “No hay ninguna agenda política”.Añadió que “no hay ningún lugar dentro de la SBC donde una persona que haya sufrido abusos sexuales por parte de un pastor o un colaborador de la iglesia pueda denunciarlo con seguridad y obtener una respuesta adecuada. Llevo más de dos décadas trabajando en este ámbito, y esta realidad no ha cambiado”.La asamblea anual de 2022 de la convención autorizó la creación de una base de datos con los trabajadores de la Iglesia acusados de forma creíble de abusos sexuales, así como la creación de un grupo de trabajo para supervisar las reformas. Posteriormente, el grupo de trabajo se disolvió sin que se creara la base de datos, en parte debido a preocupaciones relacionadas con la responsabilidad civil.El asunto se remitió al Comité Ejecutivo de la confesión religiosa, que, a su vez, está remitiendo a las iglesias a las bases de datos existentes sobre delincuentes sexuales, al tiempo que se centra en la prevención del abuso y la educación.Brown afirmó que los abusos sexuales cometidos por miembros del clero son especialmente traumáticos. Los líderes religiosos abusivos suelen recurrir al lenguaje religioso de la autoridad espiritual y el perdón para manipular la confianza de un menor.“Los abusos sexuales cometidos por miembros del clero tienen una dinámica propia (y esto es algo que la mayoría de los líderes de la SBC parece que simplemente no entienden... o no quieren entender)”, escribió.Jules Woodson, una superviviente que en reuniones anteriores abogó por reformas contra los abusos en la SBC, afirmó en X que desde entonces se ha visto obligada a “alejarse por completo, ya que quedó claro que la #SBC nunca ha sido, ni será nunca, un lugar seguro para mí... una mujer”.Reflecting a shift in the SBC toward a third-party report on abuse and subsequent proposed reforms, the newly elected SBC president said in a news conference some abuse reform advocacy "was weaponized, just like the Me Too movement." My latest: https://t.co/sjjBkmOO5s #SBC26— Liam Adams (@liamsadams) June 11, 2026
Dirigentes de Iglesia Bautista del Sur restan importancia a escándalos sexuales que han sacudido su congregación
Destacados miembros de la Convención Bautista defienden la opinión de que, aunque se han producido abusos sexuales, estos nunca alcanzaron un nivel de “crisis”







