En un contexto marcado por más de una década de sequía, la reutilización de aguas servidas representa hoy una de las alternativas con mayor potencial para diversificar las fuentes de abastecimientos hídricas de las ciudades. Tema que se abordó en el reciente seminario “Gestión de Cuencas y Reúso Eficiente de Aguas Tratadas: Experiencias y Desafíos para la Seguridad Hídrica”, organizado por el capítulo chileno de la Asociación Interamericana de Ingeniería Sanitaria y Ambiental (AIDIS). En la jornada especialistas del sector público, privado y académico coincidieron en que el reúso de aguas residuales tratadas constituyen una fuente disponible de forma permanente, independiente de las variaciones de las precipitaciones, lo que las convierte en una herramienta para enfrentar la creciente presión sobre los sistemas hídricos. Actualmente, el reúso de agua tratada tiene aplicaciones en ámbitos como el riego agrícola y urbano, la recarga de acuíferos, procesos industriales e incluso el abastecimiento para consumo humano en algunos países. Sin embargo, su expansión enfrenta desafíos regulatorios, económicos, ambientales y sociales. “Las aguas servidas tratadas constituyen una reserva estratégica para el futuro. En un escenario de cambio climático y creciente estrés hídrico, el reúso puede transformarse en una fuente relevante para fortalecer la seguridad hídrica del país, siempre que logremos equilibrar adecuadamente las dimensiones económicas, sociales y ambientales de estos proyectos”, señaló Cristian Brito, asesor ambiental de Andess. En esa línea, Aguas Andinas de la mano de su estrategia Biociudad, viene trabajando un proyecto de reúso de aguas tratadas desde su Biofactoría Mapocho Trebal. La iniciativa operaría en momentos de extrema sequía, permitiría incrementar la seguridad de suministro a más de 7,5 millones de habitantes bajo una visión de equilibrio en la cuenca del Rio Maipo. “Necesitamos generar las condiciones que permitan acercar la inversión requerida con la capacidad de pago de quienes podrían utilizar este recurso, además de entregar mayores certezas regulatorias para que estas iniciativas puedan concretarse”, afirmó Jorge Rivas, superintendente de Servicios Sanitarios. Retorno Maipo: una apuesta para reforzar el abastecimiento de Santiago Uno de los proyectos presentados durante la jornada fue Retorno Maipo, iniciativa impulsada por Aguas Andinas como parte de su estrategia de adaptación al cambio climático denominada Biociudad. La iniciativa contempla la construcción de un ducto de aproximadamente 35 kilómetros que permitirá transportar entre 3 y 5 metros cúbicos por segundo de agua tratada hasta la Primera Sección del río Maipo para uso agrícola. A través de este mecanismo, los regantes recibirán la devolución del agua que previamente liberaron del río Maipo para destinarla al abastecimiento de agua potable de Santiago en escenarios de sequía extrema. En esos casos, los agricultores recibirían aguas tratadas en compensación por los recursos que previamente habrían liberado para asegurar el abastecimiento de agua potable de Santiago. “Las proyecciones muestran que la disponibilidad de agua en la cuenca del Maipo continuará disminuyendo en las próximas décadas, por lo que necesitamos avanzar en soluciones que permitan ampliar nuestras fuentes de abastecimiento. El reúso de aguas depuradas representa una oportunidad concreta para aumentar la resiliencia de Santiago, compatibilizando el consumo humano con las necesidades de otros usuarios de la cuenca y contribuyendo a una gestión más eficiente y coordinada frente al cambio climático. Es un proyecto que no solo nos entrega una solución de futuro, sino que la posibilidad de trabajar de manera conjunta con diversos actores, mediante un proceso con resultados exitosos que han sido implementados por nuestro controlador, el Grupo Veolia”, señaló Cristian Schwerter, director de Planificación, Ingeniería y Construcción de Aguas Andinas. Experiencias en el norte del país El seminario también abordó el funcionamiento de la planta de reúso Salar del Carmen, desarrollada por Econssa en Antofagasta. La instalación reutiliza aguas residuales urbanas para abastecer procesos industriales vinculados a la minería, evitando su descarga al mar. Los expositores coincidieron en que este tipo de iniciativas podrían adquirir una mayor relevancia en los próximos años, en la medida en que aumente la presión sobre los recursos hídricos y se profundicen los efectos del cambio climático. El encuentro concluyó con un llamado a impulsar proyectos que amplíen la disponibilidad de agua mediante soluciones tecnológicas, cooperación entre instituciones públicas y privadas y una planificación de largo plazo orientada a fortalecer la resiliencia de las cuencas del país.