Tres enfermeros que atendieron a Diego Armando Maradona (60) son los testigos de este jueves en una nueva jornada del juicio por la muerte del ex futbolista que se desarrolla en los tribunales de San Isidro.La primera en declarar en la audiencia N° 22 fue Tamara Mansilla, una enfermera que atendió a Maradona en una sola oportunidad, en la noche del 12 de noviembre de 2020, en la casa del barrio privado San Andrés, de Benavídez, partido de Tigre.Mansilla fue contundente en su relato: “No me sentí cómoda con el lugar. Para ser Maradona, faltaban cosas para poder trabajar ante una urgencia, un número de teléfono para saber a quién llamar, obviamente yo llamaría al 911, pero no estaba clara la logística”.“No había absolutamente nada de elementos para usar con el paciente. No había para hacer el control de signos vitales, yo llevé el mío. No había DEA (desfibrilador), ni caja de emergencia por si tenía un paro cardíaco”, dijo ante las preguntas de Cosme Iribarren, uno de los fiscales generales adjuntos de San Isidro.La testigo afirmó que fue contactada por Mariano Perroni, coordinador de enfermeros de Medidom y uno de los imputados en el debate, quien le ordenó que debía controlar los signos vitales y darle la medicación al paciente.“En mi guardia no tenía que tomar medicación, pero estaba pegada en la heladera, en un papel tipo borrador sin sello ni firma”, aclaró, y agregó que “el paciente en primera instancia se negó, pero luego se dejó controlar”.“Esa noche se levantó varias veces al baño. No me permitió higienizarlo y una vez no me dejó ingresar al baño con él, pero el resto bien”, señaló. También afirmó que dejaba todo asentado en una planilla y en un grupo de WhatsApp donde se encontraban enfermeros, la coordinadora de Swiss Medical Nancy Forlini y la psiquiatra Agustina Cosachov.Luego de que se le exhibió la planilla donde anotó los horarios en que Maradona se levantó esa noche para ir al baño y donde expuso que lo vio con la pierna derecha edematizada, es decir, hinchada."En un momento (Maradona) me pidió una medicación, le dije que no lo tenía indicado. Me dijo ‘acá todas las enfermeras se creen médicos’. Le dije que no era médica, sino enfermera, y luego me habló bien. Me dijo que estaba hinchado, le dije que lo consulte con un médico. Le puse el pie arriba de un almohadón y quedó descansando”, describió sobre el ida y vuelta con el paciente.Mansilla acotó que no recibió ni la historia clínica ni una epicrisis del paciente. Señaló que Maradona “estaba en plena lucidez”.Sobre su desvinculación, indicó que ocurrió “porque supuestamente iban a hacer reducción de enfermeros porque Diego no quería tanta gente en la casa”. “Yo no tuve objeción”, remarcó.La defensa del neurocirujano Leopoldo Luque exhibió a la testigo las conversaciones del grupo denominado “Chat Tigre” donde el médico Pedro Di Spagna escribió una serie de indicaciones a los enfermeros.“Según mi experiencia, el médico tratante va, evalúa al paciente y deja un informe sellado y firmado. Un seguimiento por WhatsApp no es un seguimiento de un médico a un paciente. Son sugerencias”, declaró la testigo.Mansilla enfatizó que a Luque no lo conoció ni se comunicó con él, pero que sabía que era médico de Maradona por “público conocimiento”, al igual que Cosachov, pero a diferencia de que la psiquiatra sí se referenció a ella cuando se contactaron y que solo hablaron de una medicación que el paciente pidió y que no estaba escrita.La declaración finalizó con un breve intercambio entre el abogado Francisco Oneto, uno de los defensores de Luque, con la testigo, lo que derivó que Julio Rivas, otro de los letrados del neurocirujano, pidiese que conste en actas que, al retirarse de la sala, Mansilla hizo las señas de un beso hacia donde se ubicaban Dalma y Gianinna Maradona, dos de las hijas del ex futbolista.El segundo testigo de la jornada fue el enfermero Aldo Arnez Zenteno, que trabajó en el horario nocturno de los fines de semana (hizo cuatro guardias) y quien coincidió con Mansilla en que fue citado por Perroni, que no tuvo acceso a la historia clínica de Maradona y que le pidieron que le tome los signos vitales.“Nunca tuve inconvenientes para desarrollar mi tarea, fue cordial conmigo, me hablaba bien. Pude tomarle los signos. Le informaba las cosas en el grupo a la doctora Forlini”, explicó.El fiscal Iribarren preguntó si había elementos médicos en la habitación que indiquen que Maradona se estaba recuperando de algo. El testigo respondió que no. “Para mí tenía que haber indicaciones médicas firmadas por un profesional, una ambulancia en la puerta para la atención de urgencia”, agregó.El testigo aseguró que a Maradona lo vio "bien" y también describió que notó que estaba edematizado, pero que "no era considerable".EMJ
Juicio en San Isidro: “Para ser Maradona, faltaban cosas para poder trabajar ante una urgencia”, dijo una enfermera
En la jornada de este jueves fueron citados a declarar tres enfermeros que atendieron al ex futbolista en su casa del barrio privado San Andrés.Coincidieron en que les pidieron controlarle los signos vitales y darle la medicación señalada.






