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A más de un mes del aniego provocado por la rotura de una tubería matriz de Sedapal en San Juan de Lurigancho, padres de familia de la institución educativa Fe y Alegría denuncian que cientos de estudiantes continúan asistiendo a clases en condiciones que consideran peligrosas, pese a los informes técnicos que advierten daños severos en la infraestructura del plantel.
La emergencia ocurrió el 24 de mayo, cuando una fuga de agua impactó directamente parte del colegio, generando filtraciones, saturación del suelo y afectaciones estructurales. Desde entonces, según testimonios de los padres, la preocupación no ha cesado.
“Los chicos siguen asistiendo en esas condiciones. Mi hija tiene miedo por el tanque. No podemos retirarla porque no hay vacantes y tampoco tenemos dinero para otro colegio”, contó a este medio una madre de familia que viene insistiendo desde hace semanas para que las autoridades atiendan el caso.
Las imágenes enviadas por los padres muestran paredes con humedad persistente, pintura desprendida y zonas donde el agua habría alcanzado una parte importante de los muros. Según denuncian, los trabajos realizados por Sedapal se limitaron a pintar algunas áreas dañadas, sin ejecutar medidas de contención más sólidas frente al riesgo.









