El Partido Acción Nacional (PAN) reactiva su relanzamiento. Otra vez. Casi nueve meses después de romper públicamente con el PRI para intentar desprenderse del desgaste de una alianza que terminó convertida en un lastre electoral, la dirigencia encabezada por Jorge Romero prepara un anuncio que en el ala disidente de la agrupación blanquiazul califican como “el relanzamiento político 4.0”. Esta vez no será un cambio de logotipo, ni una reforma estatutaria, ni una promesa de apertura ciudadana. Será un programa de gobierno condensado en un centenar de propuestas que buscan responder a la pregunta que persigue al panismo desde la derrota de 2018: ¿qué representa el PAN frente a un oficialismo que domina la conversación pública, las instituciones y las urnas?. Todo esto, de cara a la elección intermedia de 2027. Romero presentará “Soluciones para México” este jueves en el Pepsi Center de Ciudad de México. Un documento de 100 puntos que el partido pretende convertir en hoja de ruta legislativa y plataforma de gobierno para los comicios del próximo año. EL PAÍS tuvo acceso a una versión preliminar del programa, que revela un intento por reconstruir la identidad panista alrededor de tres conceptos que aparecen repetidos como un mantra: patria, familia y libertad.El problema para Acción Nacional no es la falta de propuestas, es la falta de una narrativa capaz de distinguirlo del pasado reciente y hacerlo competitivo frente a la hegemonía morenista, refieren en los círculos más críticos del PAN. El borrador parece reconocer ese dilema. Por un lado, reivindica sin matices los gobiernos de Vicente Fox y Felipe Calderón. Por otro, intenta conectar con las nuevas batallas culturales que han ganado terreno en la derecha internacional.La propuesta más explosiva aparece en el apartado dedicado a la familia. El PAN plantea proteger a niñas, niños y adolescentes de lo que considera un uso ideológico y menciona explícitamente las llamadas cirugías de reasignación de sexo o género para menores. El tema, colocado en un lugar central del borrador del documento, anticipa una disputa política que va mucho más allá de la administración pública. Se trata de una definición de identidad. No es el único guiño al electorado conservador. El programa recupera la defensa de la vida desde su inicio hasta su fin, impulsa programas de apoyo al embarazo y coloca a la familia como la “célula básica de la sociedad”. Conceptos profundamente arraigados en los principios fundacionales del PAN, pero que en los últimos años habían quedado parcialmente relegados por la lógica de las coaliciones electorales. La ruptura con el PRI parece haber liberado a la dirigencia de esa moderación obligada.El documento también propone prohibir el acceso a redes sociales para menores de 14 años y condicionarlo al consentimiento paterno para adolescentes de entre 14 y 17 años. La medida se suma a una tendencia internacional de regulación digital, pero en el contexto mexicano añade un ingrediente adicional: la reivindicación del papel de los padres como autoridad principal frente al Estado.La política de seguridad ocupa el corazón del programa. El PAN propone construir una megacárcel de máxima seguridad para recluir a delincuentes de alta peligrosidad y narcopolíticos, una iniciativa que irremediablemente evoca el modelo penitenciario impulsado por Nayib Bukele en El Salvador. A ello suma la cadena perpetua para funcionarios coludidos con el crimen organizado, extorsionadores y responsables del cobro de piso, bajo la premisa de que “se acabó el pacto” con la delincuencia y de que los “abrazos” quedaron atrás. El documento también plantea retirar gradualmente a las Fuerzas Armadas de las tareas de seguridad pública para fortalecer corporaciones civiles, reconstruir el sistema penitenciario como espacio de reinserción social y desplegar una estrategia de vigilancia apoyada en drones, aplicaciones ciudadanas para denunciar delitos con evidencia georreferenciada y la recuperación del espacio público mediante calles iluminadas y actividades nocturnas como herramienta de prevención. Al mismo tiempo, posiciona la narrativa de “el cartel de Morena” por los presuntos vínculos de pesos pesados del partido con el crimen organizado. El documento se traduce también en una declaración de guerra contra las reformas impulsadas por Morena. Promete revertir la elección popular de jueces, magistrados y ministros, reconstruir organismos autónomos desaparecidos o debilitados y levantar nuevos contrapesos institucionales. La palabra que atraviesa todo el texto es “restauración”: restaurar la República, restaurar los equilibrios, restaurar las instituciones.Paradójicamente, mientras intenta diferenciarse del oficialismo, el PAN replica una de las fórmulas organizativas más exitosas de Morena. En otro frente, independiente del decálogo. La dirigencia prepara la elección de coordinadores en defensa de la patria, la familia y la libertad. El nombre recuerda inevitablemente a los coordinadores de defensa de la cuarta transformación, la figura creada por Andrés Manuel López Obrador, expresidente y fundador de Morena, y perfeccionada por la agrupación guinda para organizar procesos internos, construir candidaturas adelantadas y burlar los tiempos electorales legales. Durante años, Acción Nacional acusó al partido gobernante de utilizar estructuras paralelas para adelantar campañas. Ahora está dispuesto a replicar el mismo modelo, aunque con un lenguaje distinto y objetivos propios.La contradicción ilustra el momento que atraviesa el PAN. Después de años de intentar derrotar a Morena mediante alianzas amplias y discursos moderados, el partido ha llegado a una conclusión distinta: competir con el oficialismo exige construir una identidad más definida. “Queremos que la percepción sea que somos un partido de soluciones”, refiere uno de los liderazgos del PAN. El borrador de “Soluciones para México” es un manifiesto político. Habla de libertad económica, de propiedad privada, de mérito individual, de familia y de seguridad. Acusa al Gobierno de haber destruido contrapesos y presenta a Morena como una fuerza que amenaza la democracia mexicana. La pregunta que empieza a circular, incluso en los pasillos panistas, es si ese diagnóstico alcanzará para resolver el problema más urgente del PAN: volver a colocarse en el interés del electorado. El desafío de Romero no consiste únicamente en presentar cien propuestas. Consiste en convencer a los votantes de que el PAN sigue siendo una alternativa de poder y no un partido atrapado en un intento de relanzamiento, refieren los panistas, incluso afines a la dirigencia. Romero llegará al Pepsi Center la tarde de este jueves con un documento de cien puntos bajo el brazo. En un momento anticlimático por la Copa del Mundo, critican sus detractores. El reto es mayúsculo; el dirigente saldrá con una tarea compleja: demostrar al electorado y a su militancia que el PAN dejó de reinventarse para empezar, por fin, a reconstruirse y a dar resultados.