Mientras en Perú la dirigencia política ya habla públicamente de la llegada del Papa León XIV, y en Uruguay avanzan los preparativos para recibirlo, en Argentina el silencio oficial sigue siendo la regla pese a que la visita “está en carpeta”, según supo PERFIL. La diferencia no responde únicamente a los modos propios de la centenaria "diplomacia papal", donde prima el protocolo antes que la noticia, sino también a la histórica y tumultuosa relación entre la Santa Sede y el gobierno argentino. A eso se suma un proceso silencioso que encaró el gobierno libertario en el último tiempo: la reconstrucción del vínculo “profesional e institucional” con la Iglesia católica. Se trata de un largo proceso diplomático que comenzó con el pedido de disculpas de Javier Milei al papa Francisco tras llamarlo "el representante del maligno en la Tierra", en la audiencia que ambos mantuvieron en febrero de 2024. “Su respuesta fue propia de un grande: 'no te calentés, todos hacemos boludeces de chico'”, contó Milei que Jorge Bergoglio le dijo cuando volvieron a verse. Vueltas de la vida, el presidente terminó considerando a Francisco como “el argentino más importante de la historia” tras su muerte en abril de 2025, mostrando el peso gravitacional que tiene la relación con el obispo de Roma, algo que trasciende la grieta política.
El Papa y Milei: la reconstrucción silenciosa del vínculo detrás de la visita de León XIV a Argentina
Mientras la Santa Sede evita confirmar sobre el eventual viaje de León XIV, el Gobierno comenzó a recomponer su relación con la Iglesia tras años de tensiones con el papa Francisco. Las gestiones en Cancillería y los tiempos de la "diplomacia papal" explican por qué la visita todavía no tiene anuncio oficial a diferencia de Perú o Uruguay.








