Doris Andrade, etóloga felina y miembro de la Asociación Felina Guatemalteca, y Rosario Barrios, entrenadora de gatos y perros, de Cool Dog, brindan estas cinco recomendaciones para que reine la armonía entre felinos y canes:
1. Presentaciones paulatinas
El error más común es dejar a ambas especies en la misma habitación y esperar a “ver qué pasa”, lo cual produce como resultado un gato traumatizado y un perro sobreexcitado. La clave es el aislamiento inicial y el intercambio de olores.
Como primer paso, mantener al recién llegado en su habitación con todas las necesidades cubiertas durante los primeros días. Luego, propiciar el intercambio de aromas; por ejemplo, frotar con una frazada al gato y dejarla cerca de la comida del perro y viceversa, para que asocien el olor del otro con algo positivo.
Por último, facilitar un contacto visual controlado, al utilizar una barrera física entre ellos como una puerta de malla o una reja para bebés, para que puedan observarse mutuamente, sin llegar al contacto físico. Si el perro ladra o se altera, distraerlo con un juguete. Si el gato sisea, acariciarlo lentamente en una zona segura -cabeza, mejillas o debajo del mentón-, o dejar que se esconda. Premiar la calma de ambos con sus bocadillos favoritos. Si el perro o gato no desea acercarse, no obligarlo.













