NoticiaDos sismos en 39 segundos golpearon a Yaracuy y Carabobo. Un geocientífico de la Universidad de los Andes explica el fenómeno y sus alcances.SUBDIRECTOR VIDA25.06.2026 08:19 Actualizado: 25.06.2026 08:19

La tarde del miércoles 24 de junio de 2026, el noroccidente de Venezuela fue golpeado por dos sismos de gran magnitud separados por apenas 39 segundos: el primero de magnitud 7,2 y, justo después, uno de 7,5. Ambos epicentros se ubicaron en el estado Yaracuy, entre los municipios de San Felipe y Yumare, y minutos más tarde ya circulaban en redes sociales las imágenes de edificios colapsados en Caracas. LEA TAMBIÉN Lo que distingue a este evento de un terremoto convencional es precisamente su naturaleza doble. Según explicó el profesor asistente Rodrigo Alejandro León Loya, del Departamento de Geociencias de la Universidad de los Andes, en un reporte técnico elaborado horas después del suceso, se trata de un fenómeno conocido como "doblete sísmico": dos terremotos de magnitud similar que ocurren en una ventana de tiempo extremadamente corta y en una zona geográfica cercana. En este caso, los epicentros de ambos eventos quedaron separados por entre 7 y 10 kilómetros.Cómo y dónde ocurrióDe acuerdo con el reporte académico, el primer sismo —considerado el "premonitorio"— se registró a las 22:04:33 UTC (18:04 hora local), con epicentro a 24 kilómetros al este-noreste de San Felipe y una profundidad focal de 21.9 kilómetros. Treinta y nueve segundos después, a las 22:05:12 UTC, llegó el evento principal, de magnitud 7.5, con epicentro a 23 kilómetros al sureste de Yumare —en el límite entre los estados Yaracuy y Carabobo— y una profundidad de apenas 10 kilómetros.Ambos sismos alcanzaron una intensidad máxima de VIII en la escala de Mercalli Modificada, catalogada como "severa" a "severa-extrema". La poca profundidad de los focos —menor a 25 kilómetros en los dos casos— es, según el documento, una de las razones que explica la violencia con la que se sintió el movimiento en superficie y la magnitud de los daños estructurales reportados.Dos mecanismos, una misma zona de fracturaEl análisis técnico detalla que los dos sismos respondieron a un mecanismo de fallamiento transcurrente, es decir, de tipo "desgarre", donde los bloques de roca se deslizan lateralmente uno respecto al otro. Sin embargo, el profesor León Loya identifica una diferencia notable entre ambos eventos: mientras el sismo de magnitud 7.2 mostró una cinemática poco común para esta zona, con sus planos de falla orientados de manera distinta a lo habitual, el de magnitud 7.5 presentó un mecanismo casi puro de desgarre, coherente con el comportamiento típico de las fallas de la región.Esta diferencia en la orientación de los esfuerzos —explica el reporte— podría interpretarse como la activación de dos planos de falla conjugados dentro de un mismo campo de esfuerzos regional, un patrón que, según la literatura científica citada en el documento, ya ha sido documentado en otras zonas de borde de placas tectónicas.El terreno detrás del temblorEl profesor de la Universidad de los Andes ubica el origen de este doblete en la zona de convergencia oblicua entre la placa Caribe y la placa Sudamericana, un límite tectónico que atraviesa todo el norte de Venezuela y que absorbe un desplazamiento relativo de aproximadamente 20 milímetros por año entre ambas placas.La estructura más conocida de esa región es el Sistema de Fallas de Boconó, una falla de 550 kilómetros de longitud que recorre los Andes venezolanos y que en el pasado ha generado sismos históricos como el terremoto de Mérida de 1812, estimado en magnitud cercana a 7.9. Más al norte se extiende el Sistema de Fallas de Morán-San Sebastián-La Victoria, que conecta hacia el oriente con la falla de El Pilar. El reporte señala que el epicentro de este doblete coincide justamente con la zona donde se cruzan estos sistemas, un punto de geometría compleja con fallas orientadas en distintas direcciones, lo que favorece una deformación distribuida del terreno.Según el documento académico, este doblete del 24 de junio de 2026 representa el evento sísmico instrumental más grande registrado en Venezuela en lo que va del siglo XXI, y se suma a una larga lista de sismos destructivos en la misma franja del país, como el terremoto de Caracas de 1967 (magnitud 6.5, alrededor de 240 muertos), el de El Tocuyo en 1950 y el de Cumaná en 1929.Daños y un panorama que aún se actualizaEl reporte de la Universidad de los Andes precisa que el sistema internacional de alertas PAGER, del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), activó su nivel máximo de emergencia —alerta roja— para el sismo principal, con un cálculo preliminar que estimaba, con un 49% de probabilidad, entre 11.000 y 36.000 víctimas fatales, además de pérdidas económicas equivalentes a entre el 2% y el 20% del producto interno bruto venezolano. El propio documento advertía que esas cifras eran estimaciones automáticas y no oficiales al momento de su redacción.Horas más tarde, ya con balances del Gobierno venezolano, la vicepresidenta encargada Delcy Rodríguez informó que, hasta ese momento, se contabilizaban al menos 164 personas fallecidas y más de 900 heridos atendidos en la red pública y privada de salud, cifra que podría aumentar conforme avancen las labores de rescate, en particular en el estado La Guaira. El Ejecutivo declaró el estado de emergencia y suspendió las actividades no esenciales, incluidas las clases, en los días siguientes.Entre las zonas más afectadas, el reporte académico destaca el municipio de Montalbán, en Carabobo, descrito como "zona cero" por el colapso total de varias estructuras; el este y centro de Caracas, con desplome de edificaciones y desprendimiento de fachadas; el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar de Maiquetía, con colapso parcial del techo en sus terminales; y la propia ciudad de San Felipe, cerca de los epicentros, donde se reportaron grietas en muros y caída del tendido eléctrico. En la costa de La Guaira se activó, de forma preventiva, una alerta de tsunami local que luego fue retirada por la ubicación de los epicentros.El ministro Diosdado Cabello confirmó daños estructurales en la capital y ordenó la evacuación preventiva de edificaciones ante el riesgo de réplicas, mientras el Gobierno desplegó a Protección Civil y a los cuerpos de seguridad en tareas de rescate y remoción de escombros.El propio documento de la Universidad de los Andes reconoce que, al momento de su elaboración, no existían cifras oficiales consolidadas sobre fallecidos y heridos, y que el reporte sería actualizado cuando las autoridades venezolanas publicaran datos definitivos.REDACCIÓN CIENCIA Sigue toda la información de Vida en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.