São Paulo, 24 jun (EFE).- Ignorando el frío y la lluvia, decenas de hinchas se congregaron este miércoles en el Estadio Pacaembú, en la ciudad de São Paulo, para ver juntos el partido de la selección brasileña contra Escocia y unir fuerzas por la clasificación.Frente a tres pantallas grandes, los aficionados vivieron una noche de emociones intensas gracias a un partido que tuvo de todo: goleada, con dos tantos de Vinícius Jr. y uno de Matheus Cunha; la vuelta de Neymar tras casi tres años sin vestir la camiseta de la Canarinha, y el ingreso de la joven promesa Endrick a minutos del final.PUBLICIDADDesafiando los horarios de oficina y el implacable tráfico de la metrópoli, no fueron pocos los que llegaron con el balón ya rodando y se colocaron la camiseta de Brasil por encima del traje.Muchos incluso se perdieron el primer tanto, que llegó a los siete minutos a pies del delantero del Real Madrid, que frotó la lámpara y aprovechó un mal pase de los escoceses. PUBLICIDADY, cuando parecía amainar el festejo, desde el parlante se escuchó que el relator anunció el gol de Haití en el partido que se jugaba en simultáneo, lo que ampliaba la ventaja de Brasil sobre Marruecos, su rival más directo del grupo C.Ese gol caribeño se gritó en São Paulo como si fuese propio. Entre lágrimas de felicidad, una joven hincha brasileña elevó sus manos al cielo para agradecer a Dios.PUBLICIDADEn la segunda mitad, Escocia tuvo algunas llegadas peligrosas al área que terminaron en manos del portero sudamericano.Fue ahí cuando el Fan Fest activó su propio protocolo de defensa “mística”: cada vez que el rival acechaba, decenas de manos se levantaban formando “cuernitos" para atraer la mala suerte.PUBLICIDADSin embargo, el clima generalizado, y más luego de los tres goles, fue de festejo. Las caras manifestaban alegría y algunos hinchas bailaban samba al compás del ritmo que imponía el relato futbolístico.“Hoy, en el tercer partido, Brasil logró jugar mejor que en los otros. Estamos más acoplados", comentó a EFE aliviado Felipe, un aficionado de 34 años, presente en el evento con la camiseta ‘verdeamarela’.PUBLICIDADEl clímax de la tarde llegó desde el banquillo, cuando la cámara enfocó a Neymar calentando al borde del campo.El delantero de 34 años, que no integraba el once de la Canarinha desde el 17 de octubre de 2023, ingresó a los 76 minutos y los hinchas aplaudían cada vez que tocaba la pelota.PUBLICIDAD“No da para juzgar aún” el desempeño de Neymar, dijo a EFE la brasileña Sandra Cristina, aunque dijo que, más allá de los jugadores, cree en que el equipo puede bordar su sexta estrella.Poco después, entró Endrick y fue altamente ovacionado por un público que esperaba con ansias al joven prodigio.“Estamos para hacer el cuarto”, comentó sobre el final un hombre a sus amigos. Y es que no faltaron oportunidades para ampliar la cuenta, aunque sí eficacia por parte del conjunto brasileño.PUBLICIDADEntre la marea amarilla se encontraban Flor López, Adri Lugones, y Magdalena López Arano, tres amigas argentinas que viajaron por trabajo y fueron invitadas por locales a vivir el partido."Teníamos miedo del resultado porque si Brasil perdía ¡no nos iban a invitar más!", comentaron entre risas, y aseguraron que la rivalidad histórica entre ambas selecciones se suavizó gracias a la "amistad" de Lionel Messi y Neymar.PUBLICIDADLas tres destacaron “la alegría” con la que sus vecinos vivieron el partido, y dijeron que los aficionados argentinos son igual de eufóricos pero “más sufridos”.Con el pase a dieciseisavos en el bolsillo y el sueño del ‘hexa’ más vivo que nunca, la noche de miércoles en la ciudad acabó a pura samba, risas y festejos.“Vamos con todo. ¡Vamos por la sexta, Brasil!”, expresó a EFE Jonathan, que asistió al evento junto a su compañera de trabajo.Ahora, el once de Carlo Ancelotti espera por su próximo rival, proveniente del grupo F, entre Países Bajos, Japón y Suecia. EFEadm/laa
Por goleada y con Neymar en cancha: los brasileños celebran a pura samba la clasificación
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