OpiniónNo es frecuente ver a la gente recogiendo basura ajena. Los japoneses lo hacen por una deferencia con el anfitrión.CONSULTORA DE COMUNICACIONES, ESCRITORA Y COLUMNISTA24.06.2026 22:55 Actualizado: 24.06.2026 22:55 Una vez más, los japoneses nos dan una lección de cortesía y respeto. Al terminar los partidos de fútbol, decenas de aficionados sacan bolsas de plástico y recogen latas vacías, papeles y servilletas. Las escenas se han vuelto virales porque el comportamiento resulta excepcional. No es frecuente ver a la gente recogiendo basura ajena. Los japoneses lo hacen por una deferencia con el anfitrión. Están acostumbrados a dejar impecable el lugar adonde llegan.Aprenden desde niños a no incomodar y a ser responsables. Limpian su cuarto y su salón de clase al final del día, y participan en tareas que, repetidas todos los días, se convierten en un hábito. La palabra en japonés para explicar lo que hay que evitar es meiwaku: el acto de causar molestia a otros. Bajo esa lógica, el bienestar colectivo está por encima del individual. El resultado es una sociedad respetuosa.Acabo de regresar de Japón y pude presenciar ese mismo respeto en todas partes. En la estación de metro de Shibuya, una de las más congestionadas de Tokio, miles de personas caminan en silencio. Entran a los vagones en filas ordenadas y llevan la mochila hacia adelante, no para que no los roben, sino para no pegarle a nadie con ella. No se ven canecas, pero todo está limpio. La gente guarda la basura en sus bolsillos para luego botarla en casa. Hablan en voz baja, y no se les ocurriría poner un video a todo volumen. Tampoco es común ver a la gente comiendo en público, el olor a comida puede molestar a los demás. Los trenes llegan y parten a la hora exacta. Los empleados hacen venia, y la palabra más común de todas es gracias.En las esquinas la gente se detiene y no cruza la calle hasta que el semáforo esté en verde, así no vengan carros, y así nadie los esté mirando. Y eso es lo que me parece más admirable: la vigilancia no es la que define el orden. La gente se comporta de esa forma, no porque esté obligada a ello, ni por miedo a un castigo. Se comporta así por convencimiento propio.Japón tiene sus propias sombras y problemas. Ningún país está exento de ellos. Pero caminar por sus calles es un recordatorio de algo que he repetido ya en otras columnas: más que de las normas o las sanciones, las sociedades armónicas nacen de la conducta de sus ciudadanos. Las leyes pueden ordenar y los gobiernos administrar. Pero la convivencia se construye en los pequeños actos de respeto que nadie vigila.IG: @DianapardogpDIANA PARDO Sigue toda la información de Opinión en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal. BOLETINES EL TIEMPORegístrate en nuestros boletines y recibe noticias en tu correo según tus intereses. Mantente informado con lo que realmente te importa.EL TIEMPO GOOGLE NEWSSíguenos en GOOGLE NEWS. Mantente siempre actualizado con las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en Google News.EL TIEMPO WHATSAPPÚnete al canal de El Tiempo en WhatsApp para estar al día con las noticias más relevantes al momento.EL TIEMPO APPMantente informado con la app de EL TIEMPO. Recibe las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en tu dispositivo.SUSCRÍBETE AL DIGITALInformación confiable para ti. Suscríbete a EL TIEMPO y consulta de forma ilimitada nuestros contenidos periodísticos.