Corría el minuto 10 del primer tiempo del partido entre México y Chequia cuando sonó por primera vez en lo que llevamos de la Copa del Mundo el conocido grito homofóbico que tanto ha buscado la Federación Mexicana de Futbol erradicar, pero, por más intentos, multas y protocolos, no encuentra la manera de terminar con él.

Tras una posible falta sobre Guillermo Martínez fue que cayó el primer grito de la noche, cuando el guardameta Matej Kovar despejó desde meta y el enojo de la grada se hizo presente. Pero no fue el único de la velada, pues en otras dos ocasiones, durante el primer tiempo, volvió a retumbar en el Estadio Ciudad de México.

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A pesar del esfuerzo por erradicarlo, la FIFA ya contaba con que el grito homofóbico se podía presentar, por lo que pidió a los fanáticos que se abstuvieran de realizarlo, pues, en caso de hacerlo, podrían ser expulsados del recinto, por lo que no podrían entrar a ningún otro partido del Mundial; el castigo podría ser tal que los implicados incluso podrían ser detenidos por las autoridades locales.

De acuerdo con la FIFA, cuando se escucha este grito, el árbitro principal debe llevar a cabo un protocolo de interrupción del partido y, en caso de continuar, puede llegar hasta la suspensión definitiva del mismo.