La euforia de la Copa del Mundo se hace presente en Estados Unidos, y una de las aficiones que más color ha dejado durante su estadía es Noruega, que anteriormente se adueñó de las calles de Nueva York y ahora invade un juego de Grandes Ligas como festejo de su clasificación a la próxima ronda tras su más reciente victoria 2-1 sobre Senegal.Apenas dos días después de derrotar a los africanos, la fanaticada noruega se hizo presente en el encuentro entre los New York Mets y los Chicago Cubs. Una ola de vikingos llegó remando al Citi Field para presenciar el primer juego de la doble cartelera que se tenía en la Gran Manzana.Las gradas del bosque central se pintaron de un inusual rojo y comenzaron a retumbar las paredes con los cánticos de “Vamos Mets”, esta vez en noruego, además del unísono grito que se volvió popular desde la primera jornada del Mundial, el que viene acompañado del “remo vikingo”.Los aficionados noruegos llevan ya cinco días en Nueva York y vaya que han dejado su marca, sobre todo con su remo vikingo, el cual ya se hizo presente en el río Hudson y en Times Square; a pesar de que varios fanáticos admitían no conocer del todo las reglas, dejaron diversión en las gradas.Ahora, los vikingos tendrán que ‘remar’ de regreso a Boston para el que será el último encuentro de la fase de grupos ante Francia; dicha ciudad no es ajena a la fanaticada europea que ha traído consigo la Copa del Mundo, pues Escocia ya se hizo presente tanto en sus calles como en sus estadios.Antes de Noruega, los escoceses se hicieron presente el 15 de junio en Fenway Park, donde los Red Sox quedaron atónitos con la energía y los cánticos que los europeos dejaban en las gradas del estadio. En videos compartidos en redes sociales se puede ver a los seguidores de la selección británica invadir pasillos y las afueras del mítico recinto.El paso de los escoceses también llegó a Miami, que antes de apoyar a su selección ante Brasil, en juego crucial del Grupo C, visitaron el LoanDepot Park para alentar a los Marlins en contra de los Rangers; como lo hicieran días antes en Fenway, el ánimo de los británicos terminó por contagiar a los locales.Escocia transformó un día cualquiera en una fiesta desde antes del inicio del partido, organizando una marcha desde el bar Ball & Chain hasta el estadio, donde hasta 8 mil escoceses llenaron las calles de Miami con el ambiente que ya los caracteriza.
La fiebre del Mundial 2026 invade los estadios de las Grandes Ligas
La euforia de la Copa del Mundo se hace presente en Estados Unidos












