La candidata derechista Keiko Fujimori ha conseguido finalmente una ventaja insalvable para ganar la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Perú ante el rechazo de su rival, el izquierdista Roberto Sánchez, que alega irregularidades en el cómputo de los votos en el extranjero, claves para la victoria final de Fujimori. Está previsto que la victoria definitiva se declare a mediados del mes que viene, según el Jurado Nacional de Elecciones (JNE), ente encargado del escrutinio.

Con el 99,86 % del escrutinio, Fujimori tiene el 50,1% de los votos válidos frente al 49,88 % de Sánchez, con un estrecho margen entre ambos de 43.713 votos que ya no podrá ser revertido, pues quedan menos de 26.000 votos por contabilizarse.

Sánchez, líder del partido Juntos por el Perú, anunció esta semana que no reconocerá al gobierno de Fujimori por supuestos defectos en la votación en el extranjero, marcadamente favorable a Fujimori, que supera el 63% de las papeletas entre los electores de la diáspora. Si se descontasen los sufragios del extranjero, sería Sánchez quien ganase con el mismo exiguo 50,1%.

Sánchez sostiene que la votación en el exterior resultó “gravemente” afectada porque se exoneró a los consulados de remitir digitalmente los resultados y se optó por enviar físicamente las actas a Lima sin las garantías debidas para que fuesen escrutadas. Juntos por Perú achaca la decisión al ministro de Exteriores, Carlos Pareja, al que la izquierda considera cercano al fujimorismo.