<b>La NASA impulsa una nueva estrategia para combatir el dengue </b>mediante el uso de <b>datos satelitales</b> capaces de identificar las condiciones ambientales que favorecen la proliferación de los mosquitos transmisores del virus, una herramienta que podría permitir a las autoridades anticipar brotes con semanas o incluso meses de antelación.La iniciativa cobra relevancia en <b>Puerto Rico</b>, donde el dengue continúa representando una importante amenaza para la salud pública. <b>Entre 2024 y 2025, la isla registró más de 9.500 casos durante un brote de gran magnitud</b>, mientras que más de la mitad de los contagios reportados en 2024 requirieron hospitalización.La enfermedad también mantiene en alerta a varias zonas de <b>Estados Unidos</b> continental.

Durante los últimos años se han detectado casos de transmisión local en estados como Arizona, California, Hawái, Florida y Texas.Los investigadores buscan comprender con mayor precisión cómo factores como las lluvias, las temperaturas elevadas, la humedad y la presencia de agua estancada <b>crean hábitats ideales para los mosquitos del género Aedes</b>, responsables de transmitir el dengue.Tradicionalmente, los sistemas de vigilancia han enfrentado dificultades para <b>prever estas condiciones ambientales con suficiente anticipación</b>, lo que limita la capacidad de respuesta de las autoridades sanitarias ante posibles brotes.Para superar ese desafío, un equipo respaldado por la NASA y liderado por Paul Block, de la Universidad de Wisconsin-Madison, <b>utiliza información obtenida por diversas misiones y herramientas de observación terrestre</b> para construir modelos predictivos más precisos.Entre los recursos empleados figuran el Sistema de Observación de la Tierra Goddard-S2S, el sistema IMERG de medición de precipitaciones, la misión GRACE de monitoreo climático y gravitacional, y los sensores VIIRS de observación visible e infrarroja.La combinación de estos datos permite elaborar <b>mapas detallados</b> sobre las condiciones ambientales que favorecen la reproducción de los mosquitos y, por extensión, el riesgo de transmisión del virus en distintas comunidades.Los investigadores prevén desarrollar <b>un sistema inicial de pronóstico </b>para toda Puerto Rico que permita identificar con anticipación las zonas con mayor riesgo epidemiológico y ofrecer alertas tempranas a las autoridades de salud.Contar con pronósticos de largo plazo facilitaría la planificación de campañas de fumigación, el fortalecimiento de las acciones de prevención y concienciación ciudadana, <b>así como la preparación de hospitales y servicios sanitarios ante posibles incrementos de casos</b>.El proyecto es financiado por el equipo de Aplicaciones de Salud y Calidad del Aire de la NASA, integrado en el programa Earth Action, y cuenta además con la participación de la<b> División de Dengue de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) </b>en San Juan, junto con otros socios locales.