La cuenta regresiva ya comenzó. Mientras la provincia se mantiene en alerta amarilla por la posible consolidación del fenómeno del Niño, autoridades provinciales y municipales intensifican los trabajos de prevención en los puntos más vulnerables de Manabí. Los mayores riesgos se concentran en las cuencas de los ríos, zonas rurales expuestas a inundaciones y sectores asentados sobre laderas inestables.A esto se suma un historial de desastres que ubica a cantones como Chone, Portoviejo, Rocafuerte, Sucre, Santa Ana, Montecristi y Jipijapa entre los más afectados por inundaciones y movimientos en masa.PublicidadManabí sufre inundaciones por lluvias torrenciales este martes, 3 de marzoEl río Portoviejo y el río Chone vuelven a encender las alertasManabí posee 22 cuencas hidrográficas, pero dos de ellas concentran gran parte de las preocupaciones: las cuencas de los ríos Grande y Chone.Según el Plan Multiamenaza de la Prefectura, la cuenca del río Grande presenta altos niveles de vulnerabilidad y atraviesa varios de los cantones históricamente afectados por inundaciones. Además, estudios técnicos identifican que el 94 % de esta cuenca registra niveles altos o muy altos de amenaza.PublicidadPublicidadEl director de Riesgos de la Prefectura de Manabí, Ricardo Cabrera, explicó que actualmente se ejecutan trabajos de limpieza, desazolve y reconformación de muros en este y varios afluentes para reducir el impacto de las lluvias.“Este es uno de los ríos que usualmente causa afectación a lo largo de todos los cantones que pasa, porque este río pasa por Santa Ana, Portoviejo, Rocafuerte y Sucre”, señaló Cabrera.Los cantones con mayor historial de desastresLa información recopilada en el plan provincial identifica que los eventos más recurrentes se concentran en:ChoneSucreRocafuerteSanta AnaMontecristiJipijapaEstas zonas registran históricamente inundaciones, deslizamientos y daños en infraestructura durante los periodos invernales intensos.En el caso de las inundaciones, las amenazas se concentran especialmente en las cuencas de los ríos Chone, Grande y Carrizal, así como en los ríos Mosca, Garrapata, Burro, Manta, Jama y Ayampe.El año pasado, el desbordamiento del río Chone dejó alrededor de 12.000 familias afectadas, convirtiéndose en uno de los eventos más severos registrados en la provincia.PublicidadDeslizamientos y hundimientos de suelo desplazan a poblaciones en Manabí: ¿qué factores inciden en estos fenómenos en la provincia?Andrés de Vera, uno de los puntos más delicados de PortoviejoEn Portoviejo, las autoridades centran su atención en los sectores cercanos al río y en las zonas donde existen laderas inestables.El director de Riesgos del Municipio, Roberto Briones, indicó que las principales amenazas identificadas son las inundaciones y los deslizamientos.“Hemos detectado lugares muy vulnerables en la parroquia Andrés de Vera, donde el suelo se encuentra saturado y con mucha erosión. Estamos realizando procesos de reforestación para estabilizar el talud y evitar posibles deslizamientos”, explicó.El funcionario señaló que el Municipio mantiene identificados entre 24 y 25 puntos críticos, principalmente en áreas rurales. Además, confirmó que la ciudad ya se encuentra bajo alerta amarilla y que han identificado 23 alojamientos temporales para una eventual emergencia.Briones advirtió que, si el fenómeno alcanza la intensidad proyectada, entre 15.000 y 20.000 personas podrían requerir asistencia.Los barrios de Manta donde las lluvias generan más preocupaciónEn Manta, las zonas con mayor riesgo se ubican alrededor de los cauces de los ríos Manta y Burro, así como en sectores con pendientes pronunciadas.El director de Ambiente, Riesgos y Fauna Urbana, Xavier Alonso, señaló que el Municipio ya identificó los denominados “puntos calientes” donde históricamente se registran inundaciones y movimientos en masa.Entre ellos figuran los sectores de Barrios Unidos, 5 de Junio y 4 de Noviembre, ubicados cerca del río Manta.Cuatro ríos están desbordados en Manabí: Bolívar, Tosagua y Portoviejo reportan inundaciones este jueves“Históricamente se vienen afectando por el tema del desborde del río”, afirmó Alonso.El funcionario también alertó sobre urbanizaciones construidas en zonas vulnerables.Como ejemplo mencionó Ciudad Azteca, donde cruza el río Tigre, un afluente que se activa durante eventos de lluvias intensas y puede provocar socavamientos y daños estructurales.Basura y alcantarillado: otro riesgo que agrava las inundacionesAdemás de los factores naturales, las autoridades identifican problemas provocados por la actividad humana.En Manta, Alonso explicó que gran parte de las anegaciones registradas durante las primeras lluvias ocurren porque los sumideros y sistemas de drenaje se encuentran obstruidos.“Lo primero que encuentra el personal cuando sale a atender emergencias es basura. La lluvia arrastra todo lo que encuentra y termina bloqueando los sumideros”, advirtió.Actualmente, la ciudad mantiene más de 80 puntos críticos relacionados con drenaje pluvial, aunque varios ya han sido mitigados mediante obras de infraestructura.Septiembre y octubre marcarán el momento decisivoLos organismos técnicos coinciden en que los próximos meses serán determinantes para establecer la magnitud real del fenómeno.Mientras continúan los trabajos de desazolve de ríos, estabilización de taludes, limpieza de canales y adecuación de albergues, las autoridades provinciales mantienen el monitoreo permanente de las cuencas hidrográficas y de las zonas identificadas como críticas.La Prefectura de Manabí prevé mantener las labores preventivas hasta septiembre y octubre, periodo en el que los especialistas esperan confirmar si el fenómeno del Niño alcanza la intensidad proyectada para finales de año. (I)
De Chone a Manta: las zonas de Manabí con mayor historial de desastre y que están bajo la mira ante el Niño
La provincia permanece en alerta amarilla mientras las autoridades aceleran los trabajos preventivos.











