La tensión en torno a Taiwán —la isla autogobernada que China reclama como parte de su territorio— es una constante caprichosa: sube y baja sin un patrón claro, pero mantiene a todas las partes implicadas siempre en alerta. Reino Unido, Alemania y Francia han expresado conjuntamente este miércoles su preocupación por las recientes “operaciones especiales de aplicación de la ley marítima” de China en aguas al este de Taiwán, y han subrayado que este comportamiento amenaza la estabilidad regional.Los tres países europeos observan “con preocupación” lo que denominan “una nueva actividad china en las aguas al este de Taiwán”, según afirman en un comunicado poco frecuente. “Estas acciones amenazan la estabilidad regional, la libertad de navegación y la seguridad del transporte marítimo internacional”, agrega el escrito emitido por la Oficina Británica en Taipéi, el Instituto Alemán en Taipéi y la Oficina Francesa en Taipéi. Se trata de las oficinas que representan los intereses de estos tres países en Taiwán, en ausencia de relaciones diplomáticas oficiales con Taipéi (Londres, París y Berlín, igual que la inmensa mayoría de Estados, mantiene lazos formales con Pekín e informales con Taipéi). “Reiteramos nuestra oposición a cualquier cambio unilateral del statu quo, especialmente mediante amenazas, el uso de la fuerza o la coacción. Es fundamental que se garanticen y respeten todos los derechos y libertades de navegación, así como la seguridad de la gente del mar y de los buques", señala el comunicado, recogido por la agencia taiwanesa CNA. A pesar de que el texto no lo dice expresamente, los medios taiwaneses interpretan esas palabras como una respuesta a un episodio concreto: las rondas de patrullas marítimas de buques guardacostas lanzadas por el Gobierno chino en las últimas semanas en zonas al este de Taiwán, alrededor de islas controladas por Taipéi en el Mar de China Meridional, y en las que incluso interceptaron buques mercantes que pasaban por la zona, según ha denunciado Taiwán.La marejada comenzó después de que Japón y Filipinas anunciaran a finales de mayo que iniciaban conversaciones para la delimitación de la frontera marítima de la zona económica exclusiva y la plataforma continental entre los dos países en la zona, que se superpone con áreas reclamadas por China. Pekín, que considera a Taiwán como una parte inalienable de su territorio, ha rechazado de plano la iniciativa de Tokio y Manila y la “indiferencia” de Taipéi. “Japón y Filipinas han eludido a China e iniciado unilateralmente las denominadas negociaciones de delimitación marítima, lo que viola gravemente el derecho internacional, incluida la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CNUDM), así como las normas básicas de las relaciones internacionales, e infringe gravemente los derechos e intereses marítimos de China”, ha declarado Zhang Han, portavoz de la Oficina de Asuntos de Taiwán de China, en una comparecencia este miércoles. Zhang ha añadido que los “patrullajes policiales” lanzados por Pekín, “de conformidad con la ley, están plenamente justificados y son necesarios para salvaguardar la soberanía nacional” de la República Popular. También ha criticado al Gobierno taiwanés por aprovechar la ocasión “para difundir enérgicamente falacias separatistas sobre la independencia de Taiwán” y por su complicidad con “fuerzas externas”. “Un acto vil, desvergonzado y por el que deberán rendir cuentas”, ha concluido. La nueva disputa se calienta mientras Taiwán celebra esta semana una ronda de ejercicios militares de “preparación para el combate inmediato” en todo el territorio, concebido para garantizar que las tropas estén preparadas para responder rápidamente en caso de que China intensifique sus actividades hasta convertirlas en un ataque militar a gran escala, según el Ministerio de Defensa taiwanés. A la agitación en estas aguas siempre revueltas se sumó también el martes el paso del portaaviones Fujian, el más avanzado de China, por el estrecho de Taiwán. El buque de guerra, que entró en servicio a principios de noviembre, ya transitó por esta zona en diciembre. Otro portaaviones chino, el Liaoning, navegó en abril por este punto caliente de la geopolítica, un paso clave del comercio marítimo global que también suelen surcar buques de la Armada de Estados Unidos y de otros aliados de Washington.