El nombre de Will Faber se refleja, tímidamente, en el rótulo de una calle sin salida de Talamanca, en una ramificación de la calle de es Vedrà, cerca de la bahía. Allí lleva décadas, escondido, sin llamar la atención: “Wil Faber”. Hasta ahora. La aparición de este mismo nombre en los registros de la afiliación al Partido Nazi -conservados en los Archivos Nacionales de Estados Unidos, con millones de inscritos, y desclasificados en marzo- ha generado revuelo entre los expertos de memoria histórica de la isla.

No solo por el debate alrededor de hacer honor a una personalidad afín a los ideales de Hitler, sino también porque el artista se había vinculado hasta el momento a las vanguardias europeas. Amigo de artistas e intelectuales refugiados en la Eivissa de preguerra y figura habitual de la vida artística pitiusa durante buena parte del siglo XX, su trayectoria parecía ampliamente documentada hasta la aparición de los nuevos datos en la biografía de Faber.

La ficha, a la que ha podido acceder elDiario.es, sitúa a Faber entre los miembros del Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán (NSDAP), a los que se afilió en 1939, cuando tenía 38 años y justo antes de volver primero a Barcelona y luego a Eivissa para asentarse indefinidamente, donde su círculo de amistades incluía a izquierdistas y judíos, como Walter Benjamin o Raoul Haussmann.