Cualquier usuaria de redes sociales como Instagram o TikTok tiene todas las papeletas para encontrarse con contenidos que proponen planes para adelgazar o esculpir su cuerpo. Vienen de cuentas que no siguen y, en muchas ocasiones, se trata de anuncios o colaboraciones pagadas de la influencer de turno con alguna marca de productos relacionados con el tema. El 'bombardeo' no es nuevo pero sí más invasivo en estas plataformas: los medios tradicionales tienen un alcance más limitado o más fácil (relativamente) de esquivar, pero el algoritmo es poderoso y sabe por dónde colarse. Estos mensajes continuados de culto a la delgadez pueden causar malestar psicológico o físico en quien los recibe. Y, por supuesto, suponen un retroceso claro en la lucha por la diversidad corporal.
“Me salen esos anuncios constantemente”, dice María. Ella no ha hecho nada de lo que le proponen, pero sí le resulta “agobiante” ver esas publicaciones. “Me hace gracia eso de ‘tendrás un cuerpo que nadie reconocerá’”, confiesa y se pregunta si alguien seguirá ese tipo de retos de pérdida de kilos o tonificación muscular. En el timeline de Rosa son incesantes esas promesas que hacen reír a María y también a ella, que dice que la más repetida es: “amiga, empieza este 1 de julio y tu marido no te reconocerá. Prueba pilates o calistenia”. Pero aunque le resulten cómicas, sí le hacen “sentir culpable” por no hacer más ejercicio: “te comen la cabeza con que tienes que comer sano y hacer ejercicio. Ya ni siquiera por salud, sino por tener un cuerpazo para impresionar a los demás. O al menos ese parece que es el mensaje que te venden”.








