Los de Tuchel y Queiroz empatan a cero en un partido de dominio inglés y poco juego

La Inglaterra de Thomas Tuchel no pudo con la esforzada y encastillada Ghana, a la que el empate a cero la mantiene viva en el torneo a falta de su duelo con Croacia en la última jornada. Entre la lluvia, la espesura del verdor en el que está enclavado el estadio de los New England Patriots y la proliferación mayoritaria de camisetas blancas y rojas por encima de las amarillas en las hileras de aficionados que se dirigían al coliseo bostoniano, el escenario parecía importado de Inglaterra pieza por pieza.

El entusiasmo y las sonrisas con el que fue recibido el Sweet Caroline por los hinchas ingleses describía una tarde de esas en las que los inventores del fútbol se sienten intocables. Venían de ganar el primer partido a la incansable Croacia de Modric, Kane había enseñado su instinto con un doblete y Bellingham, sin Foden, Grealish y Palmer para hacerle sombra, pareció liberarse de la planicie en la que había incurrido en sus últimas apariciones en las grandes competiciones de selecciones. La victoria en el estreno provocó que Thomas Tuchel solo mutara a un central (Guéhi por Stones) y un lateral izquierdo (Spencer por O’Reilly) con respecto a la formación que presentó ante los croatas.