Aunque La 1 obtuvo buenas cifras gracias al Mundial —un 15,6% de cuota y con un minuto de oro por el Argentina-Austria—, la pelea del access de la televisión dejó otra fotografía: El Hormiguero mantuvo su posición, pero Horizonte escaló hasta el segundo puesto, por delante de La Revuelta en una franja cada vez más decisiva.PublicidadEl programa de Pablo Motos hizo una apuesta segura por lo clásico y recibió la visita de Leo Harlem, Josema Yuste, José Mota y Santiago Segura en un prime time en el que firmó el mejor dato de la franja estelar televisiva: 12,9% de share y 1.496.000 espectadores de audiencia media.Como novedad, Horizonte escaló hasta el segundo puesto con un 11,6% de cuota y 1.338.000 seguidores y firmó su récord histórico en esta franja, gracias a la visita en plató de Víctor de Aldama. El programa de Iker Jiménez y Carmen Porter dio el sorpasso a Broncano, que reunió a 1.292.000 espectadores y firmó un 11% con Kira Miró.Un 'acces' más competitivoLa rivalidad entre El Hormiguero y La Revuelta se mide en términos de liderazgo diario, pero también en la capacidad para imponerse en el relato de la noche. Pablo Motos sigue conservando el músculo de una marca asentada, con una audiencia fiel y una fórmula reconocible, mientras David Broncano mantiene la alternativa pública que sacudió el access en sus primeros meses de competencia directa.En las últimas semanas, esa pugna ha mantenido una tendencia reconocible, aunque cada vez menos cerrada: El Hormiguero ha seguido por delante en varias entregas, La Revuelta ha alternado noches de resistencia con otras de retroceso, y Horizonte ha ido recortando distancia cuando la actualidad política o judicial le ha permitido convertir la emisión en acontecimiento. No se trata todavía de un cambio de liderazgo, pero sí de una franja más volátil, donde la segunda plaza ya no parece garantizada para Broncano.PublicidadEl efecto AldamaEl caso del programa de Cuatro es el más llamativo de la noche porque altera el equilibrio habitual del access prime time. El programa se colocó por delante de La Revuelta en una franja dominada durante meses por el duelo entre Motos y Broncano, gracias a la visita de Víctor de Aldama, horas después de conocerse la condena a José Luis Ábalos, Koldo García y el propio comisionista —sentenciado por el Supremo a cuatro años y medio, pero a quien suspende la ejecución de la pena— en el caso mascarillas.Horizonte ha encontrado una fórmula para transformar la actualidad en relato televisivo y, en eso, ya no compite con las mismas armas que El Hormiguero ni La Revuelta. Frente al entretenimiento, Iker Jiménez ofrece una actualidad dramatizada.Los límites del relatoDesde su salto al access de Cuatro, Horizonte ha encontrado en la actualidad judicial y política un terreno especialmente fértil: Aldama, Zapatero, Plus Ultra, Leire Díez, la UCO o el entorno de Sánchez han ocupado buena parte de su escaleta.PublicidadEse giro también ha situado al programa cerca de algunos relatos de la desinformación, como en el caso de la entrevista a Aldama en diciembre de 2025, utilizada después en redes para sostener falsamente que fue el origen de la imputación de Zapatero.Maldita.es desmintió que "la prueba principal" para imputar a Zapatero hubiera sido una declaración de Aldama en Horizonte. Newtral también estudió el caso y llegó a la misma conclusión: que la investigación por presunto blanqueo vinculado al rescate de Plus Ultra ya había sido impulsada por la Fiscalía Anticorrupción tiempo antes de la famosa entrevista.La entrevista existió y tuvo recorrido mediático por una acusación especialmente grave: Aldama sostuvo en Horizonte que Zapatero habría recibido, supuestamente, 10 millones de euros por el rescate de Plus Ultra en 2021. Esa afirmación fue citada después en la denuncia de Manos Limpias, pero los verificadores subrayaron que no aparece como prueba principal en el auto judicial ni fue el origen de la investigación.Sobre bulos y desinformaciónNo es la primera vez que el universo de Horizonte queda asociado a una polémica sobre los límites del relato televisivo. Durante la cobertura de la DANA de València, Rubén Gisbert —reportero para el formato— fue grabado manchándose deliberadamente de barro antes de una conexión.Iker Jiménez pidió disculpas tras la indignación gracias a que un ciudadano pudo grabar la escena, negó que el equipo le hubiera dado instrucciones similares y comunicó que no volverían a contar con el colaborador. El episodio se convirtió en un símbolo incómodo: cuando la televisión convierte la realidad en puesta en escena, el problema ya no es solo de audiencia, sino de confianza.Además, en marzo, en una conexión desde Israel en el programa, se afirmó que los ciudadanos árabes no tenían derecho a entrar en refugios antiaéreos y que debían pagar unos 50.000 euros por uno privado. Maldita.es y Newtral contextualizaron el caso: la ley israelí no recoge esa prohibición, aunque sí que existen problemas documentados de acceso y falta de refugios en zonas árabes.La falacia de la equidistanciaLa cuestión no es si Horizonte puede abordar casos incómodos o voces polémicas. Pero cuando una acusación, un testimonio o una hipótesis se emiten con una fuerza narrativa similar a la de un hecho probado, en una franja que tiene cada vez más peso, esa diferencia sí importa y no todo relato merece el mismo lugar.PublicidadEn marzo, de 2025, en una entrevista con Henar Álvarez, Silvia Intxaurrondo mencionó lo que se conoce como "falacia de la equidistancia", que consiste en presentar dos posiciones como equivalentes, aunque los hechos disponibles demuestren que una es verídica y la otra no. El argumento es simple: la verdad y la mentira no deben tratarse como opiniones igualmente válidas.La presentadora de La Hora de La 1 lo resumió con ese ejemplo: "Tú ves que está lloviendo. Sacas la cabeza por la ventana y llueve a cántaros. Y te dicen, no, es que hay uno que dice que no llueve. Entonces tú tienes que decir: 'Está lloviendo a cántaros, sin embargo, hay una persona que dice que no llueve'".El periodismo no puede limitarse a poner al mismo nivel todo tipo de declaraciones u opiniones, porque la equidistancia, cuando los hechos ya están comprobados, no es neutralidad sino una forma de confundir el relato con la realidad.