A principios de este año Honda lanzó la segunda generación del WR-V, su segundo SUV para el segmento B (el HR-V estaría en un B+). Y fue muy bien recibido, ya que con la entrada de este modelo parece haber quedado atrás la idea de aquella primera generación que lo mostraba como la versión aventurera del Fit. Fabricado en Brasil, se comercializa aquí en una única versión, la tope de gama EXL, que fue la que pudimos evaluar. A primera vista ya se puede notar un cambio conceptual: si el WR-V que conocimos hace algunos años dejaba dudas sobre su silueta (una mezcla de hatch con crossover), el de hoy luce un lenguaje visual genuinamente SUV; pero no solo eso, sino que tiene la firma de los sport utility de la automotriz japonesa: líneas rectas, buenos volúmenes y una estampa que transmite presencia. En eso colaboran sus dimensiones, que sirven también para marcar el nuevo posicionamiento del modelo (bien dentro del segmento B): largo de 4,325 m, ancho de 1,79 m, alto de 1,65, ancho, distancia entre ejes de 2,65 m. Estas, sumadas al despeje de 223 mm (el más alto entre sus competidores), colaboran a reafirmar su identidad SUV.El WR-V es el nuevo modelo entrada de gama de HondaA nivel diseño hay algunos elementos destacados, como la gran parrilla hexagonal con entramado en panal de abeja, coronada por una moldura cromada que conecta los faros aguzados (toda la iluminación es en LED). De costado es donde mejor se aprecia la ganancia en proporciones y ese estilo “cuadrado”. El capot se percibe más plano, hay protectores plásticos en los guardabarros y zócalos de las puertas y las llantas tienen nuevo diseño bitono de 17” pulgadas; las barras de techo en gris satinado le dan cierta deportividad. El interior del Honda WR-V
Así es el SUV japonés que llegó este año a la Argentina
Llega desde Brasil y se posiciona en el segmento B; la unidad pensada para un funcionamiento eficiente que busca acomodarse en un mercado altamente competitivo







