Javier Aguirre se sentó ante la prensa del mundo y dejó una sola certeza sobre la mesa: ni homenajes, ni concesiones, ni titulares anticipados. Dos victorias en dos partidos y el técnico sigue sin estar conforme. Ante Chequia en el Azteca, México juega para ganar y para jugar, por fin, bien.Lo primero que dejó claro fue lo que no iba a decir. El once inicial, un misterio; ni los propios jugadores lo saben, porque Aguirre mezcla los entrenamientos deliberadamente. Sobre Memo Ochoa, se negó a responder dos veces, con la misma sonrisa de siempre y una advertencia que arrancó carcajadas en la sala."Ya no me vuelvan a preguntar del Memo, cabrones". La decisión está tomada. El resto es ruido. “Desde que volví dije que no iba a regalar nada, el que está aquí, los 26 que están aquí, son por méritos propios”.Lo segundo que dejó claro fue lo que no le satisface. Seis puntos, primer lugar del grupo, clasificación sellada y Aguirre sin irse contento a dormir."No hemos tenido durante 90 minutos en los dos partidos un juego que nos haya dejado satisfechos", admitió sin rodeos. Hubo lapsos buenos, momentos de buen futbol, incluso de futbol bonito. Pero sin continuidad. Un error individual, un balón mal entregado, una mala marca en un córner y el partido se ensucia. "Hemos cometido errores evitables", dijo. Y eso, para él, no es menor.Tampoco quiere un equipo que juegue para la tribuna. Cuando le preguntaron si priorizaría el espectáculo sobre el resultado, fue directo: lleva 30 años en esto y no trabaja para ganarse elogios gratuitos. El mayor reconocimiento que puede recibir, dijo, es que sus jugadores salgan del vestidor contentos con lo que hicieron en el campo. Lo demás son mesas de debate.Y de debates sabe algo. Le recordaron que un periodista le cuestionó antes del torneo si tenía figuras suficientes en el plantel. Aguirre no se enojó, no presumió, no ajustó cuentas."No estoy aquí para tapar bocas ni para pelearme con nadie", respondió. "Simplemente estoy para que estos 26 amigos se la crean, jueguen bien al futbol y le den una alegría a la afición".Esos 26 los conoce uno por uno. Sabe quién durmió mal, quién corrió de más, quién necesita fisioterapia y quién tiene la muela floja. Un staff de 40 personas lo mantiene informado de todo. El GPS en la cancha le dice quién sobrelleva el trabajo y realmente quién no puede más.Con esa información tomará sus decisiones, no por olfato, como en otra época, sino con datos. Brian Gutiérrez, con amarilla acumulada, será uno de los que no jugará. El resto lo descubrirán mañana antes del partido.Sobre Chequia habló con respeto genuino. Los conoce desde la repesca, mandó observadores a sus partidos, vio los amistosos, estudió los dos duelos del grupo. Advirtió que no son solo altura y juego aéreo: tienen calidad técnica, son físicos y están bien organizados.Su única duda táctica real es si el entrenador checo saldrá con uno o dos delanteros, como ha alternado en los partidos anteriores. Para contrarrestar la superioridad aérea, el plan es claro: anticipación, no ceder tiros de esquina innecesarios y confiar en la segunda jugada.Y luego está el Azteca. Aguirre sabe lo que vale ese estadio mejor que nadie; ha vivido eliminatorias en Honduras, en Costa Rica, en Trinidad, en Panamá, en los escenarios más hostiles del continente. Hoy tiene todo eso del otro lado."El Azteca ha sido un fortín", dijo, "y espero que lo siga siendo". Pero aclaró que el estadio no gana solo. La gente hace su parte los 90 minutos, pero los jugadores tienen que responder en el campo, dejarse la piel, llegar exhaustos al vestidor. Eso es lo que les pide.Hay algo más en todo esto que trasciende la táctica. Aguirre habló de sus dos nietas, del tercero que viene, de 15 años fuera de México y de lo que significa estar en casa, en su país, en un Mundial. No lo dijo con solemnidad. Lo dijo con la naturalidad de alguien que sabe exactamente dónde está parado. "No puedo pedir más", admitió.Mañana en el Azteca, México sale por los nueve puntos. Sin regalos. Sin homenajes anticipados. Sin conformarse con lo que ya tiene. Eso, en el futbol de Javier Aguirre, es la única manera de hacer las cosas.“Ahora es muy importante cerrar bien la fase de grupos, muy importante. No queremos regalar nada, nada”
'No queremos regalar nada, nada'; Javier Aguirre evade preguntas sobre titularidad de Memo Ochoa
Este miércoles en el Azteca, México sale por los 9 puntos. Sin regalos ni homenajes anticipados. Sin conformarse con lo que ya tiene.












