En un giro táctico dentro del segundo juicio por la muerte de Diego Armando Maradona, Leopoldo Luque abandonó las posturas defensivas y decidió pasar directamente a la ofensiva. Durante una exposición de 23 minutos frente al Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) N°7 de San Isidro, el neurocirujano apuntó contra la médica Nancy Forlini y el clínico Pedro Di Spagna, acusándolos de ser los verdaderos responsables de la estructura armada en la casa de Tigre. Todo ocurrió bajo la atenta mirada de Dalma y Jana, las hijas del ídolo, quienes presenciaron esta novena declaración del profesional desde el inicio del debate. Antes de cederle la palabra al abogado defensor Francisco Oneto, el juez Alberto Gaig trazó un límite estricto en la audiencia: aclaró que los magistrados evaluarán hechos concretos y no los estilos de conversación ni las personalidades de los imputados. Frente a ese escenario, el médico buscó despegarse de las fallas generales y definió su vínculo con el astro. Aseguró que el entorno lo veía como “el facultativo de confianza” y que su rol era el de acompañante, pero descartó de plano haber asumido alguna vez las tareas de un médico clínico. Nancy Forlini y Pedro Di Spagna, los señalados por Luque El momento de mayor tensión en la atención del ex futbolista, según el relato del acusado, ocurrió tras la operación por el hematoma subdural realizada el 3 de noviembre de 2020. Tras plantear la necesidad de la cirugía, el neurocirujano denunció que el abogado Víctor Stinfale le impidió intervenir médicamente en el proceso, dejando al paciente bajo el control de los profesionales de la Clínica Olivos.
Luque pasó al ataque y culpó a dos colegas por la fallida internación domiciliaria de Maradona
Durante una declaración de 23 minutos en los tribunales de San Isidro, el neurocirujano apuntó contra la médica Nancy Forlini y el clínico Pedro Di Spagna. Aseguró que su rol se limitaba a la cirugía y denunció que el entorno le impidió intervenir médicamente en la Clínica Olivos.








