Ocho manifestantes, acusados por el Departamento de Justicia de tener vínculos con antifa, han sido condenados este martes a décadas de prisión federal por un tiroteo ocurrido durante una protesta en el exterior de un centro de detención de inmigrantes en Texas, en el que un policía resultó herido. Benjamin Song, un exreservista del Cuerpo de Marines de Estados Unidos, condenado por intento de homicidio, fue sentenciado a 100 años de prisión, la pena máxima. Los otros siete condenados recibieron penas de prisión de entre 30 y 70 años, después de haber sido declarados culpables en marzo en un juicio con jurado que duró tres semanas. Entre los cargos que se les imputaron se incluyen el de motín, con la intención de cometer un acto de violencia; proporcionar apoyo material a terroristas; conspiración para usar y portar un explosivo, y ocultamiento fraudulento de un documento o registro. El juez federal de distrito Reed O’Connor, uno de los dos magistrados que supervisaron la imposición de las penas, declaró que las acciones de los manifestantes constituían “un ataque a la democracia” y que existe una “gran necesidad de disuadir este tipo de conducta”, informa AP. Los críticos advierten que el caso podría tener un impacto de gran alcance en las protestas, dado que se supone que las organizaciones que operan en Estados Unidos están protegidas por los derechos de libertad de expresión de la Primera Enmienda de la Constitución.Maricela Rueda fue condenada a 70 años de prisión; Cameron Arnold, Savanna Batten, Zachary Evetts, Bradford Morris y Elizabeth Soto, a 50 años cada uno, y Daniel Rolando Sanchez-Estrada, a 30 años. Ines Soto, a quien también se consideró culpable, se le concedió un aplazamiento y será sentenciada el 1 de julio. Otras siete personas se declararon culpables antes del juicio de un cargo de proporcionar apoyo material a terroristas y serán sentenciados el 1 de julio.El caso se remonta al 4 de julio, cuando un grupo de manifestantes llegó a altas horas de la noche con la intención de lanzar fuegos artificiales como parte de una protesta para mostrar solidaridad con los detenidos en el interior del centro migratorio. Algunos manifestantes, separados del grupo principal, causaron daños en vehículos del estacionamiento y en una caseta de vigilancia; además, rajaron los neumáticos de una furgoneta gubernamental y rompieron una cámara de seguridad. Cuando un agente de policía llegó al lugar y desenfundó su arma, uno de los activistas disparó un fusil AR-15 desde la zona boscosa, hiriendo al agente en el hombro. Los fiscales afirmaron que los acusados son miembros de antifa, un movimiento antifascista descentralizado que ha sido blanco de la Administración Trump. Antifa no es una organización única, sino un término general que engloba a grupos militantes de izquierda que se enfrentan a neonazis y supremacistas blancos. El presidente declaró antifa como organización terrorista doméstica. Los acusados han negado su pertenencia a ella y han declarado que solo protestaban para apoyar a los migrantes detenidos.“Las sentencias dictadas hoy dejan claro que los terroristas de antifa que ataquen a las fuerzas del orden y a las instalaciones federales se enfrentarán a una justicia rápida e implacable”, declaró el fiscal general interino Todd Blanche.Phillip Hayes, abogado de Song, declaró a la salida del tribunal que no comparte la idea de que los manifestantes sean extremistas. “Se trata de un grupo de chicos y jóvenes adultos que realmente tienen un gran corazón y que de verdad querían que se escuchara su voz”, dijo Hayes. “Nunca se pretendió que nadie resultara herido. Nunca se tuvo la intención de efectuar disparos”.Hayes argumentó que los disparos de Song constituían “fuego de supresión” y que una bala que rebotó alcanzó al agente después de que este llegara al lugar y sacara su arma de fuego de manera “agresiva”. Afirmó que su cliente apelará la condena de 100 años. El abogado sostuvo que Song, que fue marine y buen estudiante, llevó una vida intachable hasta ese incidente. “Tenía muchas cualidades positivas que simplemente fueron ignoradas. El juez decidió imponer la pena máxima posible”. La semana pasada, fiscales federales acusaron a 15 personas de obstaculizar las operaciones contra la inmigración en Minnesota. Alegaron que los manifestantes eran miembros de antifa que conspiraron contra el Gobierno federal para impedir arrestos y deportaciones, estableciendo bloqueos alrededor de edificios gubernamentales y lanzando trozos de hielo contra vehículos federales, entre otras acciones. La violencia que los agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por las siglas en inglés) y la Patrulla Fronteriza desplegaron contra los manifestantes que protestaron por sus redadas acabó con la muerte de los ciudadanos Alex Pretti y Renée Good por los tiros disparados por los agentes. La dureza de las sentencias de este martes ha sorprendido. Los jueces han impuesto penas más duras que las que recibieron los partidarios de Trump que asaltaron el Capitolio en enero de 2021. Enrique Tarrio, líder de los Proud Boys condenado por conspiración sediciosa, fue sentenciado a 22 años de cárcel por el ataque. Trump los indultó nada más regresar a la Casa Blanca.
Un grupo de manifestantes contra el ICE acusado de tener vínculos con antifa es condenado con hasta 100 años de prisión
Los sentenciados por un tiroteo a las afueras de un centro de migrantes en Texas niegan pertenecer al movimiento antifascista, como afirma el Gobierno de Trump










