El fabricante de equipos para eólica marina Haizea Wind ha conseguido participar en la próxima construcción de uno de los mayores complejos de off shore del mundo. La multinacional alemana del sector energético RWE y el fondo estadounidense KKR han adjudicado al grupo de Bilbao el suministro de parte de los monopiles que equiparán el complejo renovable Norfolk Vanguard en aguas del Reino Unido. Tras una inversión de más de 13.100 millones, tendrá una capacidad de generación de 2,8 GW y podrá cubrir la demanda de energía de 2,5 millones de hogares de las islas.Haizea Wind fabricará los monopiles en sus instalaciones del Puerto de Bilbao: se trata de columnas gigantescas que se anclan al fondo marino para sustentar al aerogenerador que queda por encima de la lámina de agua. Por su dimensión, el grupo vasco se instaló en los muelles vizcaínos, para facilitar el embarque y posterior traslado por barcos especiales hasta su implantación en el lecho marino, a decenas de metros de profundidad.Con este proyecto, Haizea Wind consigue participar en los planes de los tres grandes operadores del mundo en eólica marina, porque entre sus clientes ya figuran Iberdrola y la multinacional danesa Orsted. Su cartera de pedidos para este año y el próximo alcanza los 700 millones. El año pasado facturó más de 400 millones.Para responder a esta carga de trabajo, Haizea Wind ha invertido más de 250 millones para ampliar la capacidad de sus instalaciones del Puerto de Bilbao. Ahora cuenta con una superficie operativa de más de 200.000 metros cuadrados, repartida en seis naves y un almacén. Tras la contratación de 350 personas, su plantilla está integrada por 900 trabajadores (en todo el grupo son 1.500 empleados). En esta fase de crecimiento, la corporación de Bilbao no descarta la salida a Bolsa, entre otras opciones, para captar recursos con los que afrontar sus inversiones. Los monopiles de Haizea Wind pueden soportar turbinas de gran tamaño, con una potencia unitaria de más de 15 MW. Esta es la capacidad de los 92 aerogeneradores que operarán en Norfolk Vanguard West, suministrados por Vestas. Es la primera fase del proyecto, para alcanzar una producción de 1,4 GW a partir de 2029. En la segunda etapa, Norfolk Vanguard East, sumará otros 1,4 GW desde 2030 para llegar a los citados 2,8 GW. En esta industria, las estructuras de soporte se adjudican por lotes, sobre todo ante la magnitud de un pedido como el del futuro complejo renovable de Reino Unido, por lo que otros proveedores concurren en el suministro de estos equipos.Borja Zárraga, director general de Haizea Wind, ha manifestado que la actividad de este grupo ayuda a una mayor independencia energética e industrial de Europa, frente a la competencia de fabricantes de Asia, principalmente de China. Su tecnología permite “producir componentes XXL” para las turbinas de mayor tamaño del mundo, con una capacidad unitaria de 20 MW.Otros de los clientes de Haizea Wind son Vestas, GE, Vernova y SGRE. A Iberdrola le suministró equipos para su parque de eólica marina East Anglia 3, ubicado en el mar del Norte, en aguas del Reino Unido. Y sigue como proveedor de Orsted para el complejo renovable Hornsea 3, también en el mar del Norte. Tendrá una capacidad de 2,9 GW. La eólica marina ha frenado su desarrollo en parte del mundo por la oposición del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a la instalación de nuevos complejos frente a sus dos costas oceánicas.Los clientes a cuenta del proyecto Norfolk Vanguard tienen una dimensión internacional, como los anteriores. RWE factura cerca de 18.000 millones con 20.000 empleados. En España participa en el proyecto de una turbina flotante desarrollada por la ingeniería vasca Saitec y que ahora está en pruebas frente a la costa de Armintza (Bizkaia).Por su parte, KKR gestiona un patrimonio superior a los 526.000 millones. En España tiene inversiones valoradas en unos 5.900 millones. Ambos son socios al 50% en el proyecto Norfolk Vanguard.Este martes, Haizea Wind ha realizado una ceremonia de corte de chapa en su fábrica del Puerto de Bilbao como primer paso simbólico para iniciar las entregas al complejo Norfolk Vanguard.