El Parlamento Europeo ha aprobado este martes el paquete legislativo con el que se pretende avanzar en la creación del euro digital. La Eurocámara lo ha aprobado en la comisión de Economía, paso previo a que vaya al pleno el próximo mes de julio. El objetivo, repiten desde Bruselas, es reducir la dependencia de sistemas de pago internacionales (como Visa o Mastercard) y reforzar la soberanía financiera de Europa.El objetivo del paquete, del que es ponente parlamentario el eurodiputado del PP Fernando Navarrete, es ampliar las opciones de pago de los ciudadanos, reforzar la resiliencia europea y garantizar que cada europeo pueda elegir libremente cómo realizar sus transacciones. "El objetivo no es empujar a nadie hacia una determinada forma de pago, sino ofrecer más opciones y preservar la libertad de elección. Queremos que quien quiera seguir utilizando efectivo pueda hacerlo y que quien prefiera medios digitales disponga también de una alternativa europea y segura proporcionada por el Banco Central Europeo", ha señalado este miércoles. El eurodiputado popular ha destacado que el acuerdo protege por primera vez a nivel europeo el efectivo garantizando tanto su aceptación como su acceso efectivo en todo el territorio de la Unión, incluidas las zonas rurales y menos pobladas. Asimismo, presta una atención especial a las personas mayores, las personas con discapacidad, los ciudadanos con menores competencias digitales y aquellos que dependen en mayor medida del efectivo. "El efectivo seguirá existiendo y seguirá siendo una opción real para todos los ciudadanos. La digitalización no puede dejar a nadie atrás ni excluir a quienes prefieren o necesitan utilizar dinero en metálico", ha afirmado. En cuanto al euro digital, Navarrete ha explicado que se concibe como un instrumento complementario al efectivo y que estará disponible tanto para pagos en línea como para pagos sin conexión a internet. Esta modalidad offline permitirá realizar transacciones directamente entre dispositivos, incluso en situaciones de interrupción de las comunicaciones, reforzando la resiliencia del sistema europeo de pagos. "El euro digital aportará una capacidad adicional de resistencia y autonomía para Europa. Incluso ante fallos tecnológicos o interrupciones de las comunicaciones, los ciudadanos seguirán disponiendo de distintas formas de pago", ha señalado.La gran novedad que presenta el euro digital es su versión "sin conexión", pensada para que podamos pagar de dispositivo a dispositivo sin necesidad de tener internet en ese momento. Este sistema está diseñado para seguir funcionando incluso en medio de un apagón digital o un fallo de red, garantizando que el dinero esté siempre disponible y que las transacciones sean tan privadas como cuando entregamos un billete en mano.Eso sí, esta libertad tiene su letra pequeña: si pierdes el teléfono, pierdes el dinero, exactamente igual que si se te cae la cartera por la calle. Como alternativa para quienes prefieran más seguridad, los legisladores plantean una versión online basada en cuentas y gestionada por el Banco Central Europeo (BCE). Sin embargo, este segundo modelo no llegará de golpe, sino que se guarda como una opción condicional por si el sector privado no logra ofrecer una solución propia que cubra las necesidades de todo el continente.Esta cautela responde al deseo de las instituciones europeas de no romper el equilibrio del mercado. El objetivo es que la intervención pública no termine por asfixiar la innovación de los bancos o las empresas tecnológicas locales, evitando que el Estado desplace las soluciones financieras que ya existen. Al final, se trata de crear una red de seguridad que asegure la soberanía de los pagos en Europa sin frenar el dinamismo del sector privado, concluyen desde Bruselas.En general, Navarrete ha recordado que los servicios básicos del euro digital serán gratuitos para los ciudadanos y que se han introducido salvaguardias para proteger la estabilidad financiera y la capacidad de financiación de la economía europea mediante límites a la tenencia de euros digitales. "El euro digital nace para facilitar los pagos, no para convertirse en un instrumento de ahorro que perjudique a los depósitos bancarios o a la concesión de crédito. Hemos incorporado salvaguardias para proteger la estabilidad financiera y asegurar que esta innovación beneficie a los ciudadanos y a la economía europea", terminó.