A Lucía Morales le preocupa el impacto que pueden tener las plagas en los calabacines y otras hortalizas que se cultivan en los invernaderos que su familia tiene en El Ejido (Almería). Hija y nieta de agricultores, Lucía, de 28 años, no puede ocultar su amor por el campo, una tradición que ha mamado de sus padres y abuelos y que ahora quiere preservar, no como agricultura activa de la tierra, sino como influencer del medio agrario. Se trata de una tarea con la que quiere elevar la autoestima de un sector que, pese a ser esencial para la alimentación, no goza del reconocimiento que merece y pide a gritos soluciones ante la falta de relevo generacional. “Detrás de cada hortaliza hay mucho esfuerzo y sacrificio, y también una historia familiar detrás de cada producto, pero es necesario ponerla en valor y elevar la autoestima”, explica Lucía que, tras estudiar Empresariales, ahora trabaja como responsable de marketing en una empresa hortofrutícola almeriense. Esta tarea la comparte con la que es su principal vocación: convertirse en agroinfluencer. De momento, son más de 60.000 los seguidores en redes sociales que siguen a esta creadora de contenidos del medio agrario que utiliza el perfil de agrofamily.“El campo ya no solo labra la tierra, ahora también domina las pantallas”, sostiene Miguel Ángel Herguedas, cofundador de la agencia Integral Media, autora de un estudio que constata el auge de los llamados agroinfluencer en España.A partir de datos del INE, del Censo Agrario, del Ministerio de Agricultura y análisis exploratorio de las principales redes sociales y plataformas digitales, Andalucía se ha consolidado como líder indiscutible en el ecosistema nacional de los conocidos como agroinfluencers. La región concentra más de una cuarta parte de los creadores de contenido del sector primario con impacto medio-alto en toda España. Detrás del liderazgo andaluz convergen dos motores que los primeros análisis de Integral Media identifican como determinantes. El primero es la provincia de Almería, con la mayor concentración de agricultores menores de 40 años en activo de España y un modelo productivo hortofrutícola de alta intensidad tecnológica. Ha impulsado a una generación de agricultores digitalmente nativos que documentan su trabajo con la misma naturalidad con la que manejan un invernadero de precisión. El segundo motivo es el olivar andaluz, que ha encontrado en los vídeos de campaña, almazara, precio en origen y maquinaria, un formato con altísima retención. Andalucía concentra más del 80% de la producción nacional de aceite de oliva y más del 40% de la producción hortícola española, una diversidad productiva que alimenta un ecosistema de contenido tan variado como la propia agricultura andaluza. Es el caso, por ejemplo, de Alberto Rojas, cuarta generación de agricultores cordobeses que explota olivar y cultivos extensivos en Córdoba. Con su perfil en redes sociales, Agriproducción, acumula ya más de 100.000 seguidores, con los que interactúa a diario sobre el seguimiento de las cosechas y también de la revolución tecnológica que ha traído la agricultura 4.0. “Lo principal es darle voz a los agricultores, pero al mismo tiempo me interesa lanzar mensajes en positivo para atraer a los jóvenes al campo. Es una actividad poco valorada, pero que es muy agradecida y que te reporta mucho bienestar”, explica este cordobés de 28 años subido a un tractor en su explotación de girasoles.La comunicación digital en el sector primario pone el foco también en la que es la principal amenaza de la agricultura española y europea: la falta de relevo generacional. La edad media de los agricultores en España ronda los 60 a 62 años; más del 40% de los titulares de explotaciones supera los 65 años y apenas un 4% o 8% tiene menos de 41 años. Estos datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) alertan de que cerca del 70% de los agricultores actuales se jubilará en la próxima década.“Yo soy optimista sobre el futuro más inmediato. Es cierto que son muchas las dificultades para incorporarse como titular de una explotación, pero yo creo que los jóvenes cada vez están apreciando más las ventajas de todo tipo que entraña trabajar en el campo”, manifiesta la almeriense Lucía Morales. En la misma línea se pronuncia el CEO de la firma Integral Media: “El campo lleva años contándose a sí mismo mejor que nadie y esto hay que ponerlo en valor”.Miguel Ángel Herguedas es también el promotor de Agroland, el evento más novedoso y disruptivo de agroinfluencers en España. Un fenómeno que no es local ni coyuntural. Los últimos informes de la Comisión Europea al respecto concluyen que ser agricultor en redes sociales no consiste únicamente en tener voz o divertirse, sino en invertir en los demás compartiendo el estilo de vida, las experiencias y los conocimientos agrícolas, sentando las bases para atraer talento al campo. “En España, ese proceso ya tiene nombre, cara y millones de seguidores”, precisa Herguedas.Agroland celebrará este año su encuentro anual el 28 y 29 de octubre en la Finca El Valenciano en Carmona (Sevilla). El evento reunirá a más de 300 participantes (creadores de contenido con presencia nacional, empresas del sector agroalimentario y agricultores y ganaderos profesionales) en una experiencia diseñada para ocurrir donde siempre debió ocurrir: en el campo de verdad, con sus protagonistas reales. Daniel Marfil, director de Marketing y Comunicación de BALAM Agricultura y de El Valenciano Rural Innovation Hub, valora esta colaboración como una oportunidad única para fortalecer los vínculos entre distintos actores del sector. “La agricultura necesita cada vez más espacios capaces de conectar innovación, conocimiento y comunicación; en definitiva, una nueva forma de acercar el sector a agricultores, técnicos y empresas”, concluye.