El calendario aprieta en la campaña de la declaración de la renta: este 30 de junio es el último día para liquidar el IRPF. Para los que aún tienen que hacerlo, dejar todo para el último día penaliza. Datos que faltan, plazos intermedios y las prisas aumentan la posibilidad de error. Quien esté obligado y no presente la declaración se expone a sanciones.Aunque el 30 de junio está marcado en rojo en la agenda de muchos, la primera parada es este miércoles 25 de junio, cuando ya se cierra una ventana relevante. Será el último día para domiciliar el pago en el banco si la renta sale a pagar. Es la forma más fácil de cumplir el trámite, y detrás esconde un proceso que recorta el margen del contribuyente. ¿Por qué no se permite hasta final de mes? “En estos días Hacienda realiza las órdenes de cobro y las entidades bancarias necesitan un tiempo para hacer y preparar los envíos, es un número elevado. Nosotros ya hemos presionado y logrado más margen en otras operaciones como las liquidaciones trimestrales de empresarios”, explica Xavier Masdéu, secretario de la ­Associació Professional de Tècnics Tributaris de Catalunya i Balears (APttCB). Aunque al contribuyente el banco le descuente el pago el 30 de junio, las entidades no lo transfieren de inmediato a Hacienda, hay cierta carencia, por lo que logran una liquidez extra en sus arcas, se ha señalado desde la asociación.La campaña se cierra este 30 de junio, pero el 25 ya se cumple el plazo para domiciliar si sale a pagarDavid Gil, abogado y consejero delegado de la asesoría AyG, recela sobre una ampliación . “Si no has hecho la renta el día 25, es posible que tampoco la hagas el 30”. En su opinión, no tiene sentido retrasar la renta si te sale a pagar. “El cargo es siempre el 30 de junio o en noviembre si se fracciona. Hacerlo antes da más margen por si hay errores y permite domiciliar, que siempre es lo más cómodo”, incide. Si uno tiene que pagar, pasado el 25 no podrá domiciliar. Hay alternativas, pero son más engorrosas, como acudir al banco y pagar mediante documento de ingreso o hacerlo online con el número de referencia completo (NRC), que puede resultar confuso si no se ha hecho nunca.Además de complicar la forma de pago, dejar las cosas para el final ofrece menos espacio si hay contratiempos. Este año se han repetido los avisos de la Agencia Tributaria por la inversión en criptomonedas, los ingresos por el inmobiliario o las ventas de segunda mano. Masdéu señala que hay casos flagrantes, como la aplicación de deducciones cuando no tocan en vivienda, que pueden marcar una diferencia importante en el resultado y hacen saltar un aviso de la Agencia Tributaria. Gil menciona que han visto muchos dirigidos a autónomos, “como aviso a navegantes” en los que recuerda “que se declare todo”. Otro punto de conflicto repetido está en los neobancos extranjeros que han aterrizado en el país. Ofrecen cuentas remuneradas o la facilidad de invertir como gancho, que dan un rendimiento que se tiene que declarar. Algunos, como Trade Republic, empezaron a ofrecer IBAN español en medio del ejercicio, por lo que hay información que han remitido a Hacienda ellos mismos y otra que tiene que introducir el contribuyente, advierte Paula Urcera, responsable fiscal de TaxDown. Así, toca descargar y ordenar la información desde las plataformas, lo que ralentiza el proceso. Otro punto donde han visto problemas es en las ganancias del juego y las apuestas, donde han ido viendo avisos de la AEAT. “Mucha gente no lo incluye, van en la base general y tributan como el salario”, explica.Lee tambiénAplazar el trámite por el miedo al cobro no tiene sentido, advierten los expertosIncumplir plazos tiene un coste. En los supuestos más generales, presentar la declaración fuera de plazo hace que, si la liquidación sale a pagar, se abone un 1% de interés por cada mes que pasa si el trámite se realiza de forma voluntaria. Si el fisco ha requerido a hacer la declaración, las sanciones parten del 50% de la deuda. En el caso de que salga a devolver, se aplica una sanción de 100 euros, que reducida queda en 60 euros, si es el contribuyente quien autoliquida. Si es la Agencia Tributaria quien lo requiere, son 200 euros, repasan desde TaxDown. “No es buena idea no pagar porque no se tenga el dinero. Existe la posibilidad de presentarla y solicitar un aplazamiento, con intereses del 4,06%. Permite fraccionar el pago, pero hay que decir el motivo. No es recomendable dejarlo para los últimos días porque Hacienda tiene que contestar y puede denegarlo, por lo que acabas pagando todo de una vez y con recargos”, remata Urcera. “Si te despistas, pagar un recargo hace que no te vuelva a pasar...”, advierte Gil.Jugando con el despisteEl tramo final de la campaña obliga también a estar atento a las estafas. A medida que el calendario se cierra, la sensación de urgencia aumenta. Los delincuentes intentan sacar provecho de ello con falsos mensajes en los que se suplanta a la AEAT. Se ha detectado un repunte en el envío de falsos SMS con avisos de problemas o pagos pendientes. Hacienda señala que nunca pide datos personales y bancarios ni adjunta facturas por correo o SMS.Redactor de la sección de economía de La Vanguardia desde el 2015, centrado en motor, consumo y ahorro. Autor de la newsletter semanal 'Bolsillo', sobre finanzas personales. Graduado en Periodismo por la UAB.