El vicepresidente de Estados Unidos, J.D. Vance, anunció ayer que, en base al acuerdo preliminar firmado la semana pasada, Irán va a permitir la entrada al país de inspectores de la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA). El republicano definió este desarrollo, que se produce tras importantes concesiones de Washington, como “un hito muy importante para el pueblo estadounidense, y el primer paso para desnuclearizar permanentemente Irán o poner fin de forma definitiva a su programa de armas nucleares”.Ese hito, sin embargo, ya se produjo hace 11 años, cuando, en un acuerdo nuclear fraguado por Barack Obama (junto con China, Rusia, Francia, Alemania y Reino Unido), Irán accedió a permitir la entrada de inspectores, así como a limitar su enriquecimiento de uranio al 3,67%, un nivel apto para reactores nucleares, pero por debajo del 20% (considerado altamente enriquecido) y del 90% (de grado armamentístico). Ese acuerdo también exigía que Irán eliminara el 98% de sus reservas de uranio altamente enriquecido.Lee tambiénEl presidente, Donald Trump, lo calificó entonces como “uno de los peores acuerdos y más estúpidos jamás firmados por EE.UU.” y “un camino hacia el arma nuclear”. Su argumento principal fue que, a cambio de la limitación del uranio enriquecido durante 15 años, el levantamiento de sanciones a Irán, incluido en el pacto, iba a permitir al régimen seguir financiando en secreto su programa nuclear.Cuando alcanzó el poder por primera vez, en el 2017, Trump abandonó ese acuerdo y reimpuso sanciones. Desde ese momento, el programa nuclear de Teherán –que siempre ha afirmado que se destina a fines civiles, energéticos– volvió a crecer, aunque el país siguió permitiendo la entrada de inspectores de la AIEA.En verano del año pasado, ya en el segundo mandato de Trump, el presidente ordenó bombardear las tres principales instalaciones nucleares del país, en Fordow, Natanz e Isfahán. Aseguró que el programa nuclear iraní había sido “destruido por completo” y, por tanto, había salvado al mundo de la catástrofe nuclear. Desde ese momento, Irán prohibió la entrada de más inspectores de la AIEA. Ocho meses después, el pasado 28 de febrero, EE.UU. decidió entrar en una guerra a gran escala junto a Israel y la justificó con el mismo argumento: según su inteligencia, Irán estaba cerca de lograr el arma nuclear.Trump se salió del acuerdo de Obama porque levantaba sanciones, lo que permitiría a Irán financiar su programa nuclearEl conflicto, en el que se calcula que EE.UU. ha gastado más de 130.000 millones de dólares y en el que han muerto 13 soldados norteamericanos, se ha alargado casi cuatro meses, hasta que la diplomacia –con la mediación principal de Pakistán y Qatar– dio resultados tangibles la semana pasada: un memorando de entendimiento, un acuerdo preliminar firmado por Trump y el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, en el que ambos países se comprometen a cesar por completo sus hostilidades durante 60 días y levantar sus bloqueos navales, incluido el estrecho de Ormuz.Aunque no se pueden establecer comparaciones definitivas entre ambos acuerdos –el de Trump, de dos páginas, es la base sobre la que negociar tras la guerra, mientras el de Obama, de 18, fue el resultado de un año de arduas conversaciones–, hay evidentes paralelismos.El memorando de entendimiento de Trump establece un plan para el alivio de sanciones (incluidas las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU) y la liberación de activos congelados. Cuando Trump se retiró del anterior acuerdo, afirmó que “desde que se levantaron las sanciones, la dictadura usó sus nuevos fondos para construir misiles con capacidad nuclear, apoyar el terrorismo y causar estragos en todo Oriente Medio”. El presidente no ha explicado todavía por qué cree que esto va a cambiar ahora.Lee tambiénAdemás, el acuerdo de Trump prevé el desarrollo, por parte de EE.UU. y sus aliados regionales, de “un plan definitivo y mutuamente acordado con al menos 300 mil millones de dólares para la reconstrucción y el desarrollo económico” de Irán. Aunque la Casa Blanca afirma que esto no incluirá dinero de los contribuyentes estadounidenses, este dinero supondrá igualmente un salvavidas económico para Teherán, por lo que se ha concebido como una de las mayores concesiones de EE.UU. El acuerdo de Obama, en comparación, entregó una cantidad mucho menor de dinero al régimen, unos 1.700 millones de dólares.En el memorando firmado, Irán “reafirma que no adquirirá ni desarrollará armas nucleares”, es decir, mantiene la que había sido hasta ahora su posición oficial. El texto deja claro que esta cuestión debe ser discutida en las próximas semanas, hasta el acuerdo definitivo: EE.UU. e Irán “expresan su intención de abordar de inmediato estos asuntos en la negociación para alcanzar un acuerdo mutuo sobre ellos”.Otro de los argumentos que dio Trump para salirse del acuerdo de Obama era que permitía a Teherán seguir construyendo misiles balísticos, no nucleares, con los que podría crear un escudo de protección de su programa nuclear. Sin embargo, los misiles balísticos iraníes no aparecen mencionados en ninguno de los 14 puntos del memorando. Preguntado por este asunto, Trump dijo que “no son el problema: dañan un poco algún lugar, pero no hacen explotar el planeta”. Su memorando tampoco incluye menciones a las milicias aliadas de Irán, como Hizbulah, cuya financiación por parte del régimen fue otro de los argumentos para iniciar esta guerra.Durante la cumbre del G-7 en Francia, Trump dijo que los iraníes “se rieron de Obama y dijeron que es un hijo de puta estúpido”. Pero él, en cambio, como el líder fuerte que afirma ser, tras una guerra en la que no ha logrado ninguno de sus objetivos estratégicos, va a alcanzar una solución “real” y “duradera” a la cuestión nuclear, mediante un acuerdo “muy superior” al de Obama.
Trump presume de un acuerdo con Irán “muy superior” al de Obama, pero ofrece más concesiones
Teherán permite la entrada de inspectores nucleares al país y se compromete a no desarrollar armas nucleares, algo que ya ocurría antes de la guerra










