Sébastien Desabre no quiso usar el ébola como excusa. La República Democrática del Congo no pudo iniciar su preparación en Kinshasa, perdió la posibilidad de despedirse de su afición y tuvo que reorganizar su camino al Mundial por el brote sanitario en su país, pero el seleccionador francés fue directo antes de enfrentar a Colombia en el Estadio Guadalajara, en su segundo partido de la Copa del Mundo.“En el Congo no tenemos la costumbre de llorar por estas situaciones. Haremos lo que nos toca. Estamos listos, al pie del cañón”, señaló Desabre en la conferencia previa al encuentro contra los colombianos.La frase apareció en Guadalajara, en la misma ciudad y en el mismo estadio donde el Congo dio uno de los pasos más importantes de su regreso mundialista. El Akron fue la cancha en la que la selección africana selló en marzo pasado el boleto al repechaje que le abrió la puerta a su primera Copa del Mundo desde 1974, cuando todavía competía como Zaire.El regreso no llega en condiciones sencillas. El Congo aterrizó este lunes en Guadalajara después del desgaste del empate contra Portugal, resultado que le permitió sumar su primer punto mundialista y mantener vivas sus opciones de avanzar. Una victoria sobre Colombia podría dejar a los Leopardos muy cerca de la siguiente ronda y romper buena parte de los pronósticos del grupo.“Llegamos muy tarde a Guadalajara. Acabamos de llegar en la víspera del partido y hemos recuperado esfuerzos contra Portugal. Hemos preparado el partido de mañana y procuraremos hacer lo mejor contra un equipazo que es Colombia”, añadió el entrenador.Colombia viene de ganar en su debut ante Uzbekistán y llega al Estadio Guadalajara con la posibilidad de encaminar su clasificación a dieciseisavos. Desabre lo sabe y por eso no escondió la ambición de su equipo. El empate contra Portugal fue importante, pero dentro del vestidor congoleño ya no alcanza con haber competido bien en el primer partido.“Queremos clasificarnos a dieciseisavos. Necesitamos tres o cuatro puntos. Mañana tenemos que hacer goles y puntos. No queremos dejar nada al azar. Debemos medir los riesgos y hacer los puntos que necesitamos”, explicó.El entrenador congoleño también defendió la imagen que su selección dejó en el debut. El Congo consiguió su primer gol mundialista y compitió ante el Portugal de Cristiano Ronaldo con una identidad que Desabre no quiere abandonar: un bloque unido, difícil de romper, agresivo para defender y peligroso cuando encuentra espacios.“Hemos hecho gala de nuestro estilo. Estamos bien unidos como equipo. Es difícil vencer y penetrar a esta selección. Tenemos futbolistas que son capaces de hacer algo de la nada. Siempre somos un peligro y nos defendemos juntos”.Ese será uno de los desafíos ante Colombia. Desabre reconoció que su equipo puede modificar la estructura, incluso con una línea de tres defensores, según los perfiles disponibles y el momento del partido. La intención es competir sin perder equilibrio, atacar cuando el encuentro lo permita y no regalar espacios ante una selección con futbolistas fuertes, potentes y acostumbrados a jugar partidos de alta exigencia.La conferencia también tuvo un componente emocional. Desabre lamentó que muchos aficionados congoleños no pudieran acompañar al equipo en el debut contra Portugal, pero celebró la presencia de seguidores que llegaron desde Kinshasa y otras partes del mundo para el partido en Guadalajara. Para él, esa conexión forma parte de lo que la selección intenta mostrar en el Mundial.“Estamos contentos de tener aficionados que proceden de Kinshasa. La clasificación la logramos con apoyo de la afición, que nos sigue en todo momento. Cada uno de los jugadores puede representar al Congo”.El tema sanitario volvió a aparecer porque ha acompañado prácticamente toda la ruta mundialista de los Leopardos. El brote de ébola obligó al equipo a cancelar su concentración en Kinshasa, trasladar su preparación a Europa y mantenerse bajo un protocolo de aislamiento antes de llegar a Norteamérica. Para Desabre, fue una situación dolorosa, especialmente porque le quitó al grupo el contacto con su gente antes de un torneo histórico, pero insistió en que sus futbolistas han aprendido a competir en medio de escenarios complejos.“Fue doloroso no empezar en Kinshasa nuestros entrenamientos. No hicimos entrenamientos para la afición, pero nos preparamos con la máxima posibilidad. “Mis futbolistas están acostumbrados a estas situaciones. Son orgullosos y no tienen miedo”.La frase encaja con el camino de una selección que ha tenido que resolver casi todo lejos de casa. El Congo no sólo llegó al Mundial después de 52 años de ausencia, sino que lo hizo con una generación formada principalmente fuera del país, con futbolistas acostumbrados a competir en ligas europeas y a convivir con presiones distintas. Ese rasgo, que ya definía al equipo antes del brote, fue clave para sostener la preparación cuando la emergencia sanitaria obligó a cancelar actos públicos y evitar el regreso a territorio congoleño. Por eso Desabre intentó mover la conversación hacia la cancha.
El Congo no se escuda en el ébola
Sébastien Desabre, seleccionador de la República Democrática del Congo, habló antes del partido contra Colombia.












