Las pequeñas y medianas empresas (pymes) aceleran su ritmo de financiamiento en 2026. De enero a mayo de este año la colocación de créditos productivos para este segmento aumentó en alrededor del 12 % en comparación con el mismo peritodo de 2025.Este dato de la Cámara de la pequeña y mediana empresa de Pichincha (Capeipi) refleja mayor colocación de recursos para la inversión de las pymes. Y según su análisis, las entidades financieras que más créditos conceden a este tipo de negocios son las cooperativas de ahorro y crédito, así como la banca pública, indica Francisco Vergara, presidente de la Capeipi y de la Cámara Nacional de la Pequeña y Mediana Empresa del Ecuador (Canape).El crecimiento reportado ronda entre $ 600 millones y $ 700 millones adicionales en 2026, según la evaluación.PublicidadEl incremento es positivo en operaciones y monto, y en cobertura no ve una ampliación: “No son nuevos actores, son los de siempre”. Esta información fue compartida durante una reunión con el Clúster Financiero del Ecuador, que se realizó el viernes. Vergara agrega que se siente que en el sector financiero nacional existe liquidez y que las entidades están trabajando para tener productos y servicios enfocados a las pymes. “Están regresando a ver a las pymes. Todos han creado, por lo menos, una dirección, una gerencia, para pymes. Y muchas de las empresas pequeñas y medianas sí están accediendo”, destacó.PublicidadPublicidadDentro del 12 % de crecimiento, los créditos otorgados por bancos privados abarcan el 30 % y el 70 % lo comprenden cooperativas y la banca pública -especialmente BanEcuador-, de acuerdo con el dirigente. Para ser considerada pyme en el sistema financiero ecuatoriano y acceder a tasas preferenciales, una empresa debe registrar ventas anuales de al menos $ 300.000, lo que representa una barrera significativa, lamenta Vergara, ya que anteriormente el umbral era de $ 100.000. Alcanzar este nivel de facturación es difícil para muchas empresas, limitando el acceso a mejores condiciones crediticias. La mayoría de las pymes ecuatorianas se dedican a la producción local, no a la exportación o importación, y su materia prima es principalmente nacional.La tasa de interés en los bancos promedia entre el 11 % y 12 % para pymes por sobre los $ 300.000 en ventas anuales. En las cooperativas las tasas, en promedio, son más caras, llegando hasta el 16 %, señala Vergara. Aunque las tasas de las cooperativas son más altas, estas instituciones son más abiertas a otorgar préstamos a ese segmento, a ello responde que superen a los bancos en colocaciones para este segmento, indica Francisco Vergara. Las cooperativas y BanEcuador resultan más accesibles debido a menores exigencias formales y a que tienen una mejor comprensión de la realidad de las pymes, agrega.PublicidadEl financiamiento conseguido por pequeñas y medianas empresas se destina principalmente a capital de trabajo, es decir, a la compra de insumos, materias primas y otros gastos operativos de corto plazo. “No son préstamos de largo aliento”, precisa el dirigente.Menos del 15 % de los créditos se utiliza para inversión en maquinaria o activos de largo plazo. Esto refleja que las empresas están enfocadas en sostener y reactivar sus operaciones, más que en expandirse o modernizarse estructuralmente. Muchas líneas de producción estaban subutilizadas, y el crédito está permitiendo reactivar capacidades existentes, no necesariamente ampliar la infraestructura productiva.Vergara señala que aunque las instituciones financieras muestran mayor disposición hacia las pymes, persisten barreras estructurales que limitan el acceso. La banca tradicional mantiene rigidez en sus procesos y exige altos niveles de formalidad y planificación financiera a largo plazo, lo que no se ajusta a la realidad de los pequeños y medianos negocios ecuatorianos; además, faltan ejecutivos especializados en pymes.Más de $ 14.000 millones colocados a empresasEl crecimiento reportado por la Capeipi coincide con el anuncio del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), que informó que el crédito productivo aumentó el 5,4 % en número de operaciones activas en todos los subsegmentos: corporativo, empresarial y pymes.De enero a mayo de 2026, los créditos otorgados por el sistema financiero nacional (banca privada y pública), considerando la actividad económica, ascendió a $ 14.746 millones, que representa un incremento de 2,5 % en relación al monto obtenido en el mismo periodo de 2025 y que fue de $ 14.392 millones, precisó el MEF ante consultas de este Diario.Según el Instructivo de Tasas de Interés del Banco Central del Ecuador, el crédito productivo es el que se otorga a personas naturales o personas jurídicas que registren ventas anuales superiores a $ 300.000 destinado a la adquisición de bienes y servicios para actividades productivas y comerciales. Diego Paredes González, presidente de Ecuador Industrial, gremio que agrupa a 12 cámaras y unas 120 empresas del sector industrial y manufacturero, comenta que las compañías acceden a financiamiento garantizado principalmente con sus propios activos. “Si ha habido crecimiento es porque vamos saliendo del freno que tuvimos en inversiones en energía eléctrica hace unos años”, opina.Según Paredes, las empresas enfrentan dificultades para acceder a créditos productivos sin poner como garantía sus activos, por lo que se solicita al Gobierno la implementación de garantías soberanas para facilitar el acceso a financiamiento, con el fin de modernizar su maquinaria y asegurar capital de trabajo. “Necesitamos capital de trabajo, no estamos diciendo que el Gobierno nos regale, sino que nos dé una garantía soberana para poder tener créditos adecuados sin necesidad de hipotecar nuestros activos, porque eso es lo que conviene a una política de competitividad. Y tener modernización de las máquinas, para lo que también necesitamos una garantía soberana”, resume Paredes.Los créditos que adquieren las empresas están dirigidos, principalmente, a atender necesidades urgentes como capital de trabajo, compra de materia prima a precios internacionales y, en algunos casos, reubicación de fábricas debido a problemas con los permisos de uso de suelo, especialmente en Quito, explica.Por otro lado, el dirigente comenta que más allá de los créditos -que son fundamentales-, se requiere de una política pública clara, que impulse la competitividad de la industria ecuatoriana para no quedar en desventaja frente a competidores externos y sacar el mayor provecho a la apertura comercial del país. (I)