OPINIÓNPunto de vistaOpiniónExplica ideas y extrae conclusiones basadas en la interpretación de hechos y datos.Una cosa es investigar posibles irregularidades y otra convertir el aparato gubernamental en escenario de vendettas políticas donde las empresas terminan siendo daños colaterales, escribe Albert Santos22 de junio de 2026 - 5:00 PMLas opiniones expresadas en este artículo son únicamente del autor y no reflejan las opiniones y creencias de El Nuevo Día o sus afiliados.Una cosa es investigar posibles irregularidades y otra convertir el aparato gubernamental en escenario de vendettas políticas donde las empresas terminan siendo daños colaterales, escribe Albert Santos (Sebastiao Moreira)Puerto Rico lleva décadas tratando de construir una reputación como jurisdicción confiable para la inversión, la manufactura, la innovación y la creación de empleos. Esa confianza no se construye con discursos. Se construye con estabilidad, credibilidad institucional y reglas claras.Guías de OpiniónLas columnas deben enviarse a Gerardo Cordero: gerardo.cordero@gfrmedia.com. Las columnas tienen que ser de 300, 400 o 500 palabras. Al enviarnos su columna, el escritor concede a GFR Media una licencia exclusiva, perpetua, irrevocable, sublicenciable, mundial y libre de regalías para reproducir, copiar, distribuir, publicar, exhibir, preparar obras derivadas, traducir, sindicar, incluir en compilaciones u obras colectivas, y de cualquier otro modo de forma general utilizar su columna (en todo o en parte), sin reserva ni limitación alguna, en cualquier medio (incluyendo pero sin limitarse, a las versiones impresas o digitales o en los sitios web o aplicaciones móvil del periódico El Nuevo Día), forma, tecnología o método conocido en el presente o que sea conocido, desarrollado o descubierto en el futuro. El autor acepta que GFR Media, LLC, podría cobrar a los suscriptores las versiones digitales, sitios web o aplicaciones móviles de GFR Media por el acceso a la columna. Popular en la Comunidad
Opinión | El revanchismo que espanta la inversión
Una cosa es investigar posibles irregularidades y otra convertir el aparato gubernamental en escenario de vendettas políticas donde las empresas terminan siendo daños colaterales, escribe Albert Santos








