Ricardo Gil-Lavedra, Dolores Reyes, Andrés Neuman y Claudia Piñeiro envían su aliento a la selección desde Santo Domingo. (Daniel Mordzinski)En el festival literario “Mar de Palabras”, en Santo Domingo, el fotógrafo Daniel Mordzinski, especializado en escritores, quiso hacer una foto de autores en un grito de gol. Gritaron para su cámara Claudia Piñeiro, Ricardo Gil Lavedra, Dolores Reyes y Andrés Neuman. Aquí, la escritora Claudia Piñeiro habla de cómo se vive el Mundial en ese ámbito y el fotógrafo Daniel Mordzinski habla de qué pasa cuando el grito de gol traspasa las camisetas.PUBLICIDADCuando Daniel Mordzinski quiso armar un seleccionado de escritores en el festival Mar de Palabras de Santo Domingo, se encontró con que tenía demasiados argentinos que habían viajado con la camiseta de las tres estrellas -esperanzados con la cuarta-. Así que tuvo que sacar dos fotos: una de la selección multipaises y otra de los fanas de nuestra selección. Claudia Piñeiro cuenta que, en Santo Domingo, en ningún lugar se podía ver el Mundial: no interesa.Participaron de Mar de Palabras escritores y escritoras de distintos países. Conversamos acerca de la censura, la ironía, la memoria, la representación literaria de lo latinoamericano, la democracia, los particulares métodos de escritura de cada uno de nosotros. Se mencionó a Borges, a Ureña, a Javier Marías, a Poniatowska y a tantos otros. Todo eso arriba del escenario. Debajo, en los desayunos, almuerzos y cenas, hablamos de fútbol. Varios de los participantes venían de países con equipos mundialistas: Haiti, España, México, Portugal. Pero en Santo Domingo, lo que importa es el béisbol y a pocos les entusiasma nuestro deporte nacional, así que ni en el hotel ni en casi ningún sitio se podía ver el mundial de fútbol. PUBLICIDADDe todos modos, los escritores le encontramos la vuelta a la escasez -algo en lo que somos expertos-, y ya la primera noche en la capital de República Dominicana encontramos un disco bar con pantalla gigante, donde nos alojaron con mucha amabilidad. Nadie más que nosotros miraba lo que se emitía en esa TV con dificultades de conexión, sólo el señor que nos despachaba la bebida, sospecho que obligado por las circunstancias. Fueron tan solidarios en ese lugar, que incluso abrieron el local para que pudiéramos ver el partido de España versus Arabia Saudita, que se jugó en un horario matutino. Claudia Piñeiro en el festival "Mar de palabras", de Santo Domingo (Instagram)Hasta el fin del festival, todos parecimos hermanados, pendientes de la propia selección y de la de los colegas. Pero claro, aún no nos habíamos enfrentado entre nosotros. Habrá que ver si a medida que avanzamos -y a la distancia- se sostiene esa hermandad literario-futbolística o no. PUBLICIDADPor lo pronto, hoy cuando nos despedimos de un par de autores españoles – con quienes es posible que nos enfrentemos pronto -y les dijimos: “Esperamos que en el avión hinchen por nosotros”, los colegas sonrieron y asintieron con la cabeza. ¿Habrán sido sinceros? Lo veremos en un par de fechas.Por Daniel MordzinskiGritar ¡Goool! cuando juega tu equipo o tu país, es un acto natural, la expresión de la alegría y a menudo un símbolo que une a las personas, a los amigos y a los pueblos. La verdadera maravilla sucede cuando ese gol es universal y traspasa las fronteras de una camiseta: un gol mundial en todos los sentidos. PUBLICIDADDaniel Mordzinski tiene una vida retratando escritores y aquí celebra el gol de la literatura. (Foto: Infobae/Paula Elizalde)Así siento yo —y así lo he retratado estos días en la República Dominicana— el extraordinario, fascinante y asombroso gol que el festival Mar de Palabras nos ha brindado a todos los hispanohablantes que amamos las letras y la cultura. Un golazo colectivo a favor de la literatura, la educación, la música y las ideas que hacen que nuestra vida sea mejor cada día. En pleno Mundial de fútbol, mientras ruedan los balones entre jugadores de las cuatro esquinas del planeta, en Santo Domingo se hincha por la literatura y se grita ¡Goool! a las guerras y a la ignorancia. Tal vez nunca hasta hoy un fotógrafo letraherido pudo gritar con sus fotografías, con tanto orgullo y alegría:PUBLICIDAD ¡Gol, gol, gol! Santo Domingo, el Caribe, Hispanoamérica y la buena literatura han ganado este partido.