Su nombre ya ocupaba un lugar privilegiado entre los más grandes de todos los tiempos, pero a solo unos días de cumplir 39 años, a Leo Messi todavía le quedaban páginas por escribir: el astro argentino se convirtió este lunes en el máximo goleador en solitario de la historia de los Mundiales, después de superar a Miroslav Klose, con el que empataba a dianas tras su hat-trick ante Argelia.Pudo conseguir su gol número 17 de penalti pero, inexplicablemente, lo mandó fuera. Luego, cuando armaba ya la pierna, le rebañaron el balón justo frente a la portería y le negaron la oportunidad. A la tercera, ya nadie pudo pararlo. Fue en su jugada de siempre: llegada en segunda línea al borde del área para colocarla ajustada a la cepa del poste con el interior.Un gol para la historia, además, en un día histórico, el del 40 aniversario de 'La mano de Dios' de Diego Armando Maradona, que tiró de picardía para abrir la lata en los cuartos de final del Mundial de México 1986, al esconder el golpe con el puño izquierdo a la pelota con el gesto de cabecearlo. Fue gol, Argentina se adelantó ante Inglaterra y, con otro gol de El Pelusa, se metió en semifinales.El Argentina - Austria, por otro lado, no solo será recordado en los anales de los Mundiales por ser el partido en el que Messi marcó su decimoséptimo tanto en una Copa del Mundo para ser el máximo goleador histórico en solitario del torneo, superando los 16 de Klose, sino también porque fue en el que el '10' se convirtió en el jugador con más encuentros disputados en citas mundialistas, con 28.Y todavía rompió un récord más, el de más penaltis errados en Mundiales tras su fallo desde los once metros, con tres (en 2018, 2022 y 2026), desempatando con el delantero ghanés Asamoah Gyan, que suma dos (2006 y 2010).