La licencia de conducir en la Ciudad de Buenos Aires está alcanzada por el Sistema de Evaluación Permanente de Conductores (SEPC), conocido popularmente como sistema de scoring. Se trata de un mecanismo que asigna 20 puntos iniciales a cada conductor y los descuenta en función de las infracciones cometidas.

El objetivo es promover una conducción más segura y desalentar conductas de riesgo en la vía pública. De esta manera, la habilitación para conducir no depende únicamente de la vigencia del registro, sino también del comportamiento del conductor al volante.

El sistema contempla descuentos de puntaje para distintas faltas de tránsito y establece sanciones cada vez más severas para quienes agotan la totalidad de los puntos disponibles.

Además, existen mecanismos para recuperar parte del puntaje perdido mediante cursos de educación vial, aunque determinadas infracciones son consideradas tan graves que no admiten ningún tipo de reasignación.

En los casos más extremos, la pérdida total de los puntos puede derivar en la inhabilitación para conducir, que puede extenderse desde 60 días hasta cinco años, dependiendo de la cantidad de reincidencias registradas.