Mientras Nueva York vive la euforia del Mundial 2026, en canchas alejadas del ruido de los estadios otro fenómeno deportivo sigue expandiéndose con rapidez.El pádel, disciplina que ya supera los 35 millones de jugadores en el mundo, atraviesa un periodo de fuerte expansión internacional, con un aumento del 16,1 % en el número de clubes en el último año, según la Federación Internacional de Pádel (FIP).En medio de ese escenario global, historias ecuatorianas empiezan a tomar fuerza en Estados Unidos y Ecuador. Son relatos que nacen entre canchas, emprendimientos y nuevas rutinas de vida, donde este deporte se ha convertido en mucho más que una actividad recreativa.PublicidadEn medio de ese escenario global, tres ecuatorianos compartieron sus experiencias en diálogo con EL UNIVERSO, mostrando cómo este deporte se ha convertido en una oportunidad laboral, empresarial y de cambio de vida.El deporte que también encontró acento ecuatoriano en Nueva YorkFélix Vásconez llegó a Estados Unidos a inicios de 2023 con la intención de empezar una nueva etapa de vida. Guayaquileño, de 27 años, ya había tenido contacto con el pádel en Ecuador, pero no imaginaba que ese deporte terminaría convirtiéndose en su fuente de trabajo en Nueva York.“Vine por el tema de inseguridad y también porque siempre fue un sueño venir a Estados Unidos. Siempre fui apasionado del deporte, especialmente del pádel”, contó a este Diario en una entrevista realizada en Padel House, ubicado en 12 Berry St, uno de los centros de prácticas más importante del deporte de raqueta.PublicidadPublicidadHoy trabaja como instructor en un club donde el deporte empieza a ganar espacio entre jugadores locales y latinos. Allí imparte clases a principiantes e intermedios en una disciplina que, según explica, todavía está en etapa de expansión en la ciudad.“El pádel aquí está empezando. En Miami está más desarrollado, pero en Nueva York aún es nuevo. La gente llega por curiosidad y se queda porque es muy social”, señaló.Vásconez destaca además la exigencia del juego. “Puedes no tocar la pelota por momentos, pero tienes que estar siempre atento. Es un deporte que te exige concentración todo el tiempo”, dijo.También recuerda cómo su experiencia previa en el fútbol le ayudó a adaptarse. “El fútbol me dio coordinación, movimiento, estar siempre pendiente. Eso me ayudó bastante en el pádel”, añadió.Un deporte que gana terreno en EcuadorEl crecimiento del pádel también se refleja en Ecuador, donde cada vez más personas lo incorporan como parte de su vida deportiva.Desde Samborondón, Eduardo Pérez, propietario de Arena Pádel, ha sido testigo directo de esa expansión. El tricolor explica que el atractivo principal está en su accesibilidad y componente social.Publicidad“Es un deporte altamente competitivo, pero también muy social. No tiene límite de edad ni de nivel, eso hace que cualquiera pueda jugarlo”, comentó.En sus canchas, asegura, conviven niños que recién se inician en el deporte con adultos mayores que lo practican de forma constante. “Tenemos desde niños de 4 años hasta personas de 65 años que siguen jugando”, agregó.Pérez también destaca la facilidad con la que los nuevos jugadores se adaptan. “La gente empieza por curiosidad y se queda. Es fácil de aprender, pero difícil de dominar”, señaló.Una disciplina que transforma hábitos y rutinasEl impacto del pádel también se refleja en historias personales como la de Andrés Navia, ingeniero civil de 29 años, quien comenzó a jugar hace cuatro años.“Un día vi unas canchas por la Diana Quintana, fui con amigos y desde ahí me enganché”, relató.Con el tiempo, el deporte dejó de ser solo una actividad recreativa y se convirtió en un cambio profundo de estilo de vida.“Cuando empecé estaba muy pasado de peso. Con el pádel, el ejercicio y una mejor alimentación logré bajar casi 90 libras”, contó.Más allá del cambio físico, destaca el componente social que lo rodea. “Es muy divertido, muy social. No solo haces deporte, también compartes con amigos y familia”, dijo.Para Navia, esa combinación explica su crecimiento. “Es un cardio muy completo, pero al mismo tiempo no lo sientes como obligación”, añadió.Mientras el Mundial 2026 concentra la atención global en Estados Unidos, en paralelo se escriben otras historias deportivas. En canchas de Nueva York y Ecuador, el pádel sigue sumando jugadores, construyendo comunidad y abriendo oportunidades para ecuatorianos dentro y fuera del país. (D)