El Tigre rompió los moldes de la política tradicional, derrotó al Pacto Histórico y consolidó el giro de Colombia hacia la derecha. Con Petro en pie de lucha, ¿qué viene ahora?
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Con cerca de 13 millones de votos, Abelardo De La Espriella fue elegido este domingo 21 de junio presidente de Colombia. La forma en que el Tigre llegó al poder es inédita y constituye el mayor fenómeno político en la historia reciente en el país.
El abogado penalista, un verdadero outsider, se consolidó como el favorito desde la primera vuelta y consiguió lo que parecía impensable hace un año: derrotar al oficialismo petrista sin el respaldo de los clanes electorales y contra la enorme maquinaria del Estado. A pesar de que fue una victoria más estrecha de lo que se esperaba (menos de un punto porcentual y por alrededor de 250.830 votos), visto en perspectiva, no deja de ser un milagro político.
Tan espectacular como la campaña fue la celebración del triunfo este domingo. Abelardo apareció en una especie de papamóvil, celebrando la victoria en una caravana por las calles de Barranquilla. Y en la tarima su discurso fue ya el de un mandatario y no el de un candidato. “Los colombianos han hablado. El presidente de la república es el Tigre… Ha triunfado la libertad de un pueblo que decidió su destino. Esta es la noche que marca el inicio de una nueva historia para la nación. La noche en la que empieza una nueva era. Un cambio de orden. La patria milagro”, dijo emocionado.










