El sábado 8 de agosto, el nuevo presidente de Colombia se despertará con la cruda realidad de la crisis humanitaria derivada de un sistema de salud casi en ruinas. Según la Defensoría del Pueblo, en 2025 los colombianos presentaron 312.000 acciones de tutela.Incremento exponencial frente a 92.372 registradas en 2021 y 156.419 en 2022. De acuerdo con la Federación Colombiana de Enfermedades Raras (Fecoer), más de 2.000 han fallecido prematuramente. Muertes evitables si hubiesen tenido acceso a servicios y medicamentos necesarios.La Superintendencia de Salud recibió 1,4 millones de quejas por barreras de acceso en 2024, 20 por ciento más que el año anterior. El 91 por ciento por barreras de acceso a los servicios. Esto indica el tamaño de la crisis. Asistimos al drama de miles de pacientes esperando medicamentos, recibiendo fórmulas incompletas e implorando frente a las ventanillas de dispensación. La misma Defensoría encontró que la inmensa mayoría de medicamentos reclamados ya estaban incluidos en el plan de beneficios. Demostración de la gravedad de las barreras administrativas impuestas por las EPS.La crisis del sistema de salud será uno de los mayores desafíos para el próximo presidente de Colombia, en medio de crecientes barreras de acceso, desfinanciamiento y pérdida de confianza ciudadana. Foto: DC Studio - stock.adobe.comEl sistema de salud arrastraba problemas, pero tuvo la suficiente resiliencia para responder a los colombianos durante la pandemia. En contraste, en el legado que recibirá el próximo presidente, la cotidianidad del acceso a servicios se transformó en una batalla para los ciudadanos.Una pregunta que aún no tiene una respuesta clara es: ¿por qué, a pesar de todos los enviones legislativos y administrativos, el sistema no se acabó? La fortaleza institucional del sector, desde los dirigentes gremiales hasta los pacientes, evitó que sucediera lo que pudo hacer de un plumazo López Obrador en México.La resistencia de la ciudadanía, las denuncias de los pacientes, los comunicados de los exfuncionarios, las cartas de las sociedades científicas y los análisis de los académicos ejercieron una poderosa resistencia que mantuvo a flote la base del sistema, con el apoyo de las cortes, órganos de control y el Congreso. El presidente entrante recibirá tanto las consecuencias del desmadre como la esperanza de los millones de colombianos que reciben beneficios del sistema. Pero es evidente que será necesario abordar problemas muy graves.El nuevo Gobierno tendrá que lidiar con el desfinanciamiento crónico del sector y la pérdida de confianza por parte de los agentes del sistema. Aseguradores, clínicas y hospitales, proveedores farmacéuticos y de insumos, pacientes y sus familias, todos han sido golpeados por la crisis. Recuperar el entorno de inversión y la credibilidad en la rectoría del Gobierno será todo un reto.Nueva EPS responde tras grave denuncia de familiar de Kevin Acosta por demora en la entrega de medicamento para hemofiliaEl próximo presidente debe decidir rápido cuál modelo de sistema quiere proyectar para los próximos 30 años. Optar entre un modelo público con gestión centralizada de recursos, controlado más que regulado, o mantener un modelo de aseguramiento con participación privada.En la primera opción, o revisa descarnadamente las enormes falencias de la propuesta de Petro, o acepta exponerse a profundizar la crisis hasta profundidades inimaginables. Sería un reto gigante frente a un sistema en el que más del 70 por ciento de la capacidad instalada es privada y la recalcitrante onda progresista generó un desierto en la creatividad de los académicos que respaldan dicha visión. En el segundo escenario, deberá aceptar que es indispensable una regulación mucho más estricta y prepararse para negociar; y, si es necesario, imponer cambios inaplazables.Fernando Ruiz Gómez advierte que el próximo presidente heredará una profunda crisis en el sistema de salud y deberá tomar decisiones estructurales para garantizar su sostenibilidad.
Fernando Ruiz, exministro de Salud, revela impactantes cifras del deteriorado sistema que recibe el próximo mandatario y plantea algunas salidas urgentes.
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