Mensajes de voz para Isabelle (Voicemail for Isabelle, Estados Unidos/2026). Dirección y guion: Leah McKendrick. Edición: Ryan C. Fill, Lee Haxall. Música: Este Haim, Amanda Yamate. Elenco: Zoey Deutch, Nick Robinson, Ciara Bravo, Harry Shum Jr., Nick Offerman. Disponible en Netflix. En el mundo que habitan los protagonistas de Mensajes de voz para Isabelle, películas como Diario de una pasión, Tienes un email, Bajo la misma estrella y Realmente amor forman parte de su educación sentimental y los nombres de Meg Ryan, Tom Hanks, Hugh Grant y Heath Ledger significan todo lo que significan más allá de los límites de esta ficción estrenada el viernes en Netflix que ya se instaló como el largometraje más visto de la plataforma en todo el mundo.Las citas expresas, directas e indirectas a grandes personajes e historias del acervo de la comedia romántica y dramática hechas en Hollywood tal vez abrumen a algún espectador de este film que aún en su desborde logra la difícil tarea de mantener el equilibrio entre el romance, la comedia y el drama de principio a fin. Escrita y dirigida por la actriz y guionista Leah McKendrick, Mensajes de voz para Isabelle es más que la suma de sus referencias y guiños del género pero, por momentos, ese ser más puede llegar a ser demasiado. Especialmente cuando se trata de Jill, su personaje central, interpretado por Zoey Deutch (Nouvelle Vague), una actriz dotada tanto para el drama como la comedia. Aunque la sutileza no sea su fuerte en este caso resulta ideal para encarnar a la aspirante a pastelera que lleva una vida entera viviendo por partida doble. Es que Jill tiene una hermana menor, Isabelle o Izzy, que padece de fibrosis quística desde que nació y pasa el tiempo entre su habitación y el hospital. Todo lo que Izzy no puede experimentar, el primer beso, el baile de graduación, el trabajo de sus sueños o las citas más desastrosas, Jill lo atraviesa con ella, por ella. Casi como si cada tropiezo valiera la pena solo porque luego podrá reírse de él o llorarlo con su adorada hermana. Así, cuando Jill confiesa sufrir de un “severo caso de verborragia”, no está exagerando. Al contrario. Jill tiene mucho que decir y la mayoría de lo que dice es para su hermana. Incluso después de la muerte de Izzy. Desesperada para mantener algún tipo de contacto con ella, la protagonista sigue marcando su número de teléfono y dejándole los mensajes de voz del título. Claro que lo que Jill no sabe es que la compañía telefónica ya asignó el número de su hermana a otro cliente, Wes (Nick Robinson), un agente inmobiliario de Austin, Texas, que los escucha primero divertido por las ocurrencias de quién los graba y luego fascinado con ella aún antes de conocerla. O buscarla en Instagram. El “meet cute”, o el encuentro tierno, que es recurso fundacional de la comedia romántica en este caso corresponde a la era de las aplicaciones de citas y los mensajes directos por las redes. “Esto es como una remake retorcida de Tienes un email”, le dice su mejor amigo a Wes cuando descubre que a pesar de lo que siente por ella no se anima a confesarle que lleva meses escuchando sus penas y glorias. Mensajes de amor para Isabelle, la película más vista de Netflix en todo el mundoCourtesy of NetflixEn el comienzo de la película, el guion se concentra en sentar las bases del vínculo fraternal que es el catalizador de todo lo que vendrá después y en desarrollar las peculiaridades de Jill y su mundo en la pastelería comandada por un ridículamente exigente chef interpretado por Nick Offerman, en la que compite por su lugar en la cocina con un grupo de colegas más ridículos aún. Es en esas escenas donde el film pierde un poco el rumbo y el tono, virando hacia cierto grotesco que por suerte no ocupa demasiado tiempo en el desarrollo del relato.Una vez establecida la personalidad de la protagonista femenina, le llega el turno a Wes, que comienza como un enigma, alguien que se dice no puede o no sabe como comprometerse con sus parejas aunque no queda claro qué es lo que sucede con él. O si realmente se trata de un misterio o simplemente de que no tiene demasiado interés en profundizar los lazos que tiene. Y aunque eventualmente la película revela algo más sobre su pasado, el personaje masculino no logra tener el peso dramático del femenino. Lo que es lógico porque Jill y su personalidad ocupan todos los rincones del cuento. A pesar de esa falta de equilibrio, el vínculo entre la pareja se construye entre montajes del dúo paseando por San Francisco, compartiendo comidas y recuerdos. Más allá de los obstáculos, el gran hallazgo de Mensajes de voz para Isabelle es que el romance entre Jill y Wes es lo suficientemente dulce y creíble como para no desentonar con las historias de amor que lo inspiraron. Aunque, como sentencian los amigos de Nick, él no es Tom Hanks ni Jill es Meg Ryan. Porque nadie lo es, ni siquiera ellos. NetflixStreamingHollywood
Mensajes de voz para Isabelle: la película romántica más vista en Netflix que está inspirada en cuatro grandes clásicos del género
Las referencias a Tienes un email y Realmente amor, entre otras, que celebrarán los fanáticos












