El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, habla con la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, en un almuerzo de trabajo con líderes del G7 y Oriente Medio en Evian-les-Bains, Francia, el martes 16 de junio de 2026 (Evelyn Hockstein/Pool Foto vía AP)Donald Trump volvió a cuestionar este domingo a la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, al acusarla de no haberse implicado en el conflicto con el régimen de Irán en defensa de Estados Unidos.“Después de gastar billones de dólares en la OTAN, Italia —y su primera ministra— ni siquiera considerarían involucrarse con la República Islámica de Irán y su gravísima amenaza nuclear. Durante décadas los hemos defendido, pero a la hora de la verdad no están ahí para defendernos a nosotros ni al resto del mundo”, escribió en su red Truth Social.PUBLICIDADNo fue su primer embate del fin de semana. El sábado, el mandatario ya había descartado cualquier reconciliación: “Ahora, tras la derrota militar de Irán a manos de Estados Unidos, ella quiere volver a ser amiga para ‘mejorar sus cifras’. ¡¡¡No, gracias!!!”.La ruptura tuvo un detonante anecdótico —una disputa sobre una fotografía en la cumbre del G7 celebrada la semana pasada en Évian, Francia— pero su raíz es estratégica. Trump reveló en una entrevista con la cadena italiana La7 que Meloni había “suplicado” una foto durante el encuentro de líderes, y que él accedió por “compasión”. La primera ministra rechazó esa versión como “completamente inventada” y la calificó de “ataques constantes e injustificados”.PUBLICIDADEn esa misma publicación del sábado —que tuvo que corregir porque había escrito mal el nombre de la mandataria, “Gigiorgia”— Trump afirmó que la popularidad de Meloni “está por los suelos, posiblemente porque le dio la espalda a Estados Unidos cuando se trató de impedir que Irán obtuviera un arma nuclear”. Y añadió: Italia no permitió que bombarderos estadounidenses usaran sus pistas de aterrizaje durante el conflicto, lo que calificó de “un gran inconveniente logístico”.La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, durante un almuerzo de trabajo con líderes del G7 y de Oriente Medio en Evian-les-Bains, Francia (REUTERS/Evelyn Hockstein)El episodio tiene coordenadas precisas. En marzo, el gobierno italiano rechazó autorizar el uso de la base aérea de Sigonella, en Sicilia, para operaciones militares con destino a Medio Oriente. Meloni argumentó que cualquier uso ofensivo requería aprobación parlamentaria, una restricción constitucional refrendada por la fuerte oposición interna a la guerra.PUBLICIDADLa reacción institucional fue inmediata. El ministro de Asuntos Exteriores, Antonio Tajani, anunció la cancelación de su visita a Estados Unidos prevista para este domingo y lunes, donde tenía programado un encuentro con el secretario de Estado Marco Rubio. “Las graves y ofensivas palabras del presidente Trump hacia la primera ministra Meloni ofenden a toda Italia”, escribió Tajani. El ministro de Defensa, Guido Crosetto, advirtió que esas “bromas no benefician a nadie”.Meloni respondió directamente a Trump en Instagram con un tono que ya no buscaba tender puentes. “En cuanto a mi popularidad, ser tu amiga desde luego no la ha ayudado, ni depende de mi relación contigo”, escribió. “Mi popularidad depende de mi capacidad para defender el interés nacional de Italia, y eso es lo que siempre he hecho”. Y cerró: “En cualquier caso, mi popularidad no te incumbe. Céntrate en la tuya”.PUBLICIDADEl quiebre tiene historia. Meloni, elegida en octubre de 2022 al frente de una coalición de ultraderecha, había sido hasta hace pocas semanas una de las aliadas más próximas a Trump en Europa, con quien compartía posiciones en materia migratoria e identitaria. Esa cercanía chocó con los límites de la soberanía italiana cuando Washington exigió compromisos militares concretos.La crisis llega en un momento delicado para la cohesión atlántica, con la cumbre de la OTAN en Turquía prevista para el próximo mes. Para los aliados que albergan bases estadounidenses —España entre ellos, con Rota y Morón—, el trato dispensado a Roma es una advertencia de lo que puede ocurrir si se antepone la soberanía parlamentaria a las exigencias operativas de la Casa Blanca.PUBLICIDAD