Publicidad21 de junio, 2026 - 09h00Su casa fue la locación para estas fotos. Y es el punto de encuentro donde sus allegados se reúnen para ver los partidos del Mundial 2026. Las pruebas son contundentes: afiches del niño Moi; banderines en la sala, justo donde está el televisor; una gran bandera tricolor (que grita orgullo patriota); accesorios para sus invitados más fashion (gafas amarillas, diademas con los colores de Ecuador, rhinestones para decorar el rostro). La fiebre mundialista marca este día del Padre, reafirmándole al actor Marcelo Varas el sentimiento de que las fechas especiales y los eventos deportivos son sinónimo de unión. “Aquí somos fans del mundial. Siempre cuando llega es como nuestra reunión familiar”, detalla con una sonrisa cómplice. Entre risas, confiesa una peculiar cábala que aplica tanto para la selección de Ecuador como para su equipo, el Barcelona de Guayaquil: vestirse de negro (como en esta sesión) en lugar del tradicional amarillo “como el sol”. “Siempre me he puesto una camiseta negra y gana Ecuador y cuando me pongo la amarilla, ya pierdo... veo a todo el mundo de amarillo y yo llevo negro”, comenta sobre este amuleto de estilo.PublicidadPero más allá de las supersticiones, el comediante y creativo publicitario deja ver el profundo lazo que mantiene con sus padres, con quienes comparte momentos de cocina (como preparar lasaña este fin de semana), un ‘roncito’ que lo espera para compartir con su progenitor este domingo de fútbol e incluso videos para sus plataformas. Así refleja con orgullo que descubrió en ellos un talento oculto. “Mi papá tiene dotes actorales, mi mamá también... se divierten a más no poder y creo que es algo que los entretiene mucho a su edad”.Lejos de las luces de la comedia digital que lo caracteriza en redes sociales, Varas se muestra como un hombre arraigado a sus tradiciones familiares, un padre protector y un profesional que superó sus propias inseguridades para encontrar un estilo de humor auténtico y alejado del chiste fácil.Una paternidad seria y protectoraAunque su profesión es hacernos reír, Marcelo se toma la paternidad de su hija Amelia (de 8 años) con absoluta seriedad. El actor es firme en cuanto a la disciplina escolar y el uso de la tecnología, limitando el acceso de la pequeña a las plataformas digitales. “Para mí ella no va a tener ninguna red social hasta después de los 16 años. Están mutando mucho más hoy en día y es medio peligroso”, afirma de forma tajante.PublicidadPublicidadA pesar de estas restricciones, Amelia es una parte activa de su mundo creativo fuera de las cámaras, llegando a proponerle ideas para sus contenidos. Varas relata que un emotivo video del Día del Padre —donde un viaje en el tiempo conecta el presente con la infancia de su hija— nació de una frase espontánea de la niña en un columpio. ¿Ve entonces en ella un futuro actoral? No necesariamente, ella desea ser doctora, por lo el actor se mantiene al margen de presiones: “Que hagan ellos lo que realmente deseen. Lo que ella decida, yo no la voy a obligar a nada”.El salto a las redes y la defensa de su estiloComo cualquier ser humano común y corriente, el camino de Marcelo hacia el éxito en redes sociales no estuvo libre de dudas. Proveniente del teatro y la televisión tradicional, sus papeles más recordados se dieron a conocer en icónicos programas como Improvisa y Vivos, en la década de sus 20.Así que la idea de incursionar en las plataformas digitales le vino con mucho recelo. Sin embargo, el apoyo de su esposa Diana fue el detonante para dar el gran salto en la pandemia de 2020.A diferencia de las tendencias actuales que apuestan por un humor con lenguaje explícito o de doble sentido, Varas defiende una comedia más pausada y elaborada: “No me gusta el burdo, no me gusta el chiste fácil. Cualquiera lo puede hacer. Me gusta más interiorizar algo a mi manera”, explica. Asimismo, asegura no sentir la presión de los números ni de la competencia: “Cada uno tiene su estilo. Cada uno llega a su audiencia”, resalta. Esta autenticidad le ha permitido colaborar con grandes referentes internacionales como el comediante Marko y conectar con audiencias de México, Estados Unidos e incluso Turquía.PublicidadDe la incertidumbre al milagroA sus 45 años, Marcelo mira hacia atrás y reconoce que su mayor miedo del pasado fue la inseguridad, algo que hoy combate activamente inculcando confianza en su hija. El propio nacimiento de Amelia lo define como una “comedia romántica” y un milagro de vida, tras haber recibido un diagnóstico médico previo de varicocele que supuestamente dificultaría su fertilidad. “Fue una bendición. Siempre quise tener una niña y sin querer salió una niña”, evoca con emoción.Si pudiera definir un legado para Amelia sería su ética y rectitud, que provienen de las enseñanzas de su padre. Él le dejó una premisa inquebrantable que aplica incluso en su entorno laboral: “Siempre prefiere la honestidad. Nunca hagas el mal a nadie, todo se te devuelve en esta vida... Como decía Lincoln: ‘La verdad te hará libre’. Y eso es una frase que yo amo”. (E)