El mercado global del lujo no suele creer en fantasmas, pero en este momento la industria es testigo del regreso de ultratumba de Marc Jacobs. El diseñador neoyorquino que elevó a “objeto del deseo” sus creaciones cuando estuvo al frente de Louis Vuitton manteniendo una relación de amor-odio con LVMH y Bernard Arnault; misma a la que le puso un fin definitivo en mayo de 2026 con la venta total de su marca a una empresa conjunta creada por WHP Global y G-III Apparel Group, la cual asumirá el control a través de una sociedad en partes iguales.
Coty apuesta por relanzar Marc Jacobs Beauty a escala global.
Jacobs es contratado, despedido, ascendido, sustituido, vendido y recomprado sin dejar de ser, probablemente, el diseñador más querido de su generación (o el dolor de cabeza más grande de cualquier conglomerado).Además de ser dueño de una estética altamente reconocible, el neoyorquino volvió a las páginas de los medios de economía bajo un planteamiento: ¿cómo consiguió conservar semejante capital cultural después de cuatro décadas de cambios?Esta historia de contradicción creativa comenzó en 1992, cuando fue despedido de Perry Ellis después de presentar la célebre colección grunge que actualmente figura en cualquier archivo de la moda contemporánea. De ahí dio un salto a LVMH, ocupando la dirección creativa de Louis Vuitton hasta que en 2013 “la dejó” para enfocarse en su marca homónima.En los trece años transcurridos desde entonces, el creativo tuvo problemas para diferenciar sus propias líneas, capitaneando una firma que sobrevive de accesorios y hasta de una incursión fracasada en la belleza; misma que Coty se plantea resucitar a la par de su venta a WHP Global y G-III Apparel Group, empresas que tratan de darle un giro al negocios de moda que Arnault ya no quiere en su cartera. Los foros de Reddit anhelan el regreso de Jacobs a la belleza, un mercado que dejó sin aviso y que sus fans reclaman al grado de racionar sus productos rezagados. La moda espera su regreso con sus desfiles transgresores. Pero, ¿son las fórmulas de Jacobs lo que hizo que Coty —distribuidor de Kylie Skin y CoverGirl— apueste por una división cosmética que llevaba media década comercialmente muerta? ¿O es el capital cultural que no está en el papel la verdadera fuerza para regresar a Jacobs a todo lo alto con una compra fuera de serie?Marc Jacobs y Louis Vuitton: un matrimonio creativo y bastante costosoCitando el libro Leyendas de la moda de la editorial RBA: “el 9 de marzo de 1998 Louis Vuitton debutó en el mundo de la moda bajo la dirección creativa de Marc Jacobs (...) con una propuesta que fue comparada con el minimalismo de la época”. A partir de ese momento, la historia de la maison que actualmente es el epítome del lujo moderno no se pudo escribir sin dos pilares: los años del creativo al frente de la firma y la función paralela de su propia marca homónima. Louis Vuitton, que durante un siglo había sido el sinónimo hermético del “viaje con estilo”, encontró en el pulso de Jacobs el motor de su modernización global.El diseñador llegó a las filas del conglomerado en 1997, un año clave en el que LVMH también adquirió Sephora y en el que los reportes financieros consultados por MILENIO ya arrojaban ganancias netas para Bernard Arnault por mil 700 millones de euros. Paralelamente, Jacobs construyó una red de colaboradores, artistas y celebridades que amplificó la influencia cultural de su marca más allá de las pasarelas.Hasta 2013, Jacobs convirtió a Louis Vuitton en un laboratorio de colaboraciones con artistas como Richard Prince, Takashi Murakami y Yayoi Kusama, ayudando a redefinir la imagen contemporánea del lujo.Respaldada por las icónicas campañas fotografiadas por Steven Meisel, esta dirección creativa le permitió a Bernard Arnault cerrar 2013, coincidiendo exactamente con el 2 de octubre, fecha que marcó el fin de la era Jacobs en Vuitton, con unos ingresos históricos de 29 mil 149 millones de euros.De esa cifra, la división de 'Moda y Artículos de Piel' se consolidó como la columna vertebral del conglomerado al facturar 9 mil 882 millones de euros. Sin embargo, el bajo rendimiento financiero de la marca Marc Jacobs contrastaba con el éxito de Vuitton. Con el tiempo, las prioridades de LVMH se concentraron en las marcas con mayores márgenes y la relación entre el diseñador y el conglomerado comenzó a desgastarse.La ruptura culminó en 2013 con la salida de Jacobs y la llegada de Nicolas Ghesquière a la dirección creativa de Vuitton. Marc Jacobs Beauty: el ultimátum de una marca desastrosa que se fue sin decir adiósAunque en 2013 todo apuntaba a que la firma homónima de Marc Jacobs se preparaba para una inminente salida a bolsa, Bernard Arnault decidió someter a la marca a una estrategia paralela de diversificación bajo una incubadora de negocios interna. El objetivo era claro: hacer rentable la operación global de un diseñador que, tras dejar la dirección creativa de Louis Vuitton, requería con urgencia un motor financiero propio.Ante los números rojos de la firma y lo caro que era mantenerla a flote, LVMH tomó la decisión en agosto de 2013 de lanzar un ambicioso proyecto: Marc Jacobs Beauty. Esta división de maquillaje de prestigio enfocada en el lujo absoluto operaría bajo un modelo de exclusividad estricta de la mano de Sephora como único canal minorista a nivel mundial. El proyecto se construyó dentro de Kendo, la filial de LVMH encargada de crear y acelerar marcas de belleza independientes bajo una agresiva estrategia de diferenciación en retail.Al darle vida bajo este esquema, el conglomerado francés amarró un negocio redondo: blindaba el atractivo de Sephora frente a sus competidores y controlaba al cien por ciento el rendimiento de la operación.Para el año del debut de la marca, la división de Perfumes y Cosméticos de LVMH ya reportaba ingresos sólidos por más de 3 mil 700 millones de euros; una cifra que, aunque representaba uno de los pilares más discretos en el reporte anual del holding, estaba a punto de experimentar una revolución comercial que sacudiría los balances del holding durante los siguientes años.






